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domingo, 9 de agosto de 2020

La poesía y la metáfora

 

Abstracciones (1948)
José Pedro Costigliolo

Juguemos con esta idea: La poesía es un paraíso. En la Biblia, se puede leer que una de las primeras tareas que le encargó Dios al sujeto fue nombrar. Antes del sujeto, las plantas y los animales que vivían en el paraíso, no tenían una nominación. Entonces la poesía, como paraíso, puede existir sin el sujeto, pero el el acto de nombrar una noche estrellada, la expansión del universo, el sonido de las olas del mar entre otras experiencias que exalten el alma, necesita de alguien para existir. La poesía está en todas partes, a pesar del sujeto, y es la materia prima con la que se construye un teorema, una novela, una canción entre otras obras humanas.


Extendamos lo anterior: la poesía es un paraíso de metáforas. El científico y el poeta trabajan desde la poesía. Por ejemplo las leyes de conservación de la energía, del momento, del color y de la carga existen a pesar de nosotros, pero tienen sentido cuando aprendemos las metáforas para nombrarlas y entenderlas: la energía se conserva porque existe una simetría en el tiempo: pasado-futuro son indistinguibles para alguien que observe una bola de billar moverse en reversa. La imagen se reproduce en tu mente y cobra sentido con la experiencia de la próxima vez que jugarás billar. La poesía para entenderla y gozarlas necesita experimentarse. Otro ejemplo ahora desde la obra del poeta, Lezama Lima dice: «pues las olas son tan artificiales como el bostezo de/ Dios» ¿Quién no lo ha escuchado acostado en una hamaca bajo la sombra de una palapa? ¿Escucharás atentamente las olas del mar la próxima vez que vayas a una playa?


Dejemos a un lado las olas del mar y las leyes de conservación, tomemos el nombre del átomo. A finales del siglo XIX la mayoría de los físicos no creían en la existencia del átomo. Lo consideraban una ayuda teórica, un invento poético de los químicos, pero no un objeto real. Los químicos creían que realmente existía. Tuvo que llegar Einstein con un artículo para convencer a la comunidad de físicos que los átomos existen. Ahora podemos verlos con microscopios electrónicos y son tan reales como los describe Neruda en su “Oda al átomo” (fragmento):


Pequeñísima

estrella,

parecías

para siempre

enterrada

en el metal: oculto,

tu diabólico

fuego.


Un día

golpearon

en la puerta

minúscula:

era el hombre.


El átomo era poesía antes que Neruda lo descubriera o que Einstein le diera forma y contenido. El átomo viví en el paraíso y sólo nos quedó nombrarlo para convertirlo en poema, energía o una idea. El paraíso de las metáforas, aunque artificial como el bostezo de Dios, logra transformar nuestro mundo material. La teoría científica y el poema son tan parecidos en su capacidad de recrear nuestra realidad, que podría decirse que un buen científico, a su modo, también es un buen poeta.

lunes, 25 de mayo de 2020

Un mapa para intentar entender la pandemia

San Jerónimo escribiendo (1605)
Caravaggio


La teoría es la joya de la corona de la ciencia o como nos dice Kenneth R. Miller, bióloga celular de la Universidad de Brown: «En ciencia, la palabra teoría no se aplica a la ligera. Esto no significa una corazonada o una suposición. Una teoría es un sistema de explicaciones que une un montón de hechos. No sólo explica estos, sino predice lo que debería encontrarse de otras observaciones y experimentos» [Zimmer, C.In Science, It’s Never ‘Just a Theory’”. Science News-The New York Times. 8 de abril 2016 (en línea, traducción libre)].

Zimmer refuerza lo dicho por la investigadora Miller por medio de una metáfora: la teoría como mapa: «[la teoría] representa un territorio de la ciencia. En lugar de ríos, colinas y pueblos, las piezas del territorio son hechos». También el Dr. Peter Godfrey-Smith, autor del libro Theory and Reality: An Introduction to the Philosophy of Science (Teoría y realidad: una introducción a la Filosofía de la Ciencia), ha usado esta metáfora y añade: «Decir que algo es un mapa no es para decir que es una corazonada […] Es un intento de representar algún territorio.»

¿Cuáles son los hechos con los que se puede dibujar un mapa de la situación actual en México? Académicos desde la Secretaría de Educación Pública imponen un programa de Educación a Distancia. La mayoría de las escuelas, 7 de cada 10 según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, no cuenta con uno o más de los servicios básicos (luz, agua, drenaje, salones dignos entre otros). Menos de la mitad, 4 de cada 10 hogares mexicanos según datos de la página de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuentan con una computadora. Bajo esos hechos el mapa dice que el programa de Educación a Distancia será un fracaso.

Otro hecho: el gobierno que se autonombró de Cuarta Transformación incita a la población a reiniciar actividades, a entrar a una Nueva Normalidad: ¿A quién beneficia esta modificación en el paisaje? Maquiladoras estadounidenses y canadienses no siguen los protocolos de emergencia por la crisis sanitaria. Empresas extranjeras con actividades no esenciales reinician actividades. Los obreros empiezan a morir. La población oaxaqueña reduce sus prevenciones sanitarias contra la pandemia. Empieza un incremento exponencial de casos de COVID-19 en el estado incluso en municipios que se les nombró de la esperanza porque tenían la posibilidad de reiniciar la actividad económica y social desde el 18 de mayo, empezando la Nueva Normalidad (¿para quién o qué grupo?)

Tantos hechos que configuran un mapa, que al verlo cabe preguntarnos: ¿Realmente lo que propone el gobierno mexicano, en vista de los hechos, beneficiará a la clase trabajadora de este país? ¿Se desligó la clase empresarial de la política? ¿Este gobierno es neoliberal? ¿Cuál es la razón de la militarización del país? ¿Por qué algunos grupos políticos que históricamente han denunciado los atropellos y mentiras de gobiernos anteriores ahora callan o prefieren declarar vagamente? Los hechos están ahí, le invito a configurar su mapa, a establecer su teoría.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

domingo, 15 de marzo de 2020

El hombre soberbio

Fuente: Perfil de Facebook de la editorial MalPaso 

El hombre soberbio
Leonardo Da Jandra
Malpaso (2019)

La ciencia ficción mexicana adolece de buenos escritores que nos ofrezcan un Universo que sea coherente o al menos una novela decente. En el texto “Ciencia ficción mexicana: Del modernismo al cyberpunk”, Rodrigo Mendoza reflexiona sobre el estado de la ciencia ficción mexicana: «El asunto es que México ha construido su propia idea de la ciencia ficción a través de alguno de los autores ya mencionados [Ray Bradbury, Isaac Asimov, Stanislaw Lem] o bien por medio de decenas de películas hollywoodenses que invaden los cines cada año.» Dentro de esos autores encontramos a Luis Jorge Boone y BEF, que configuran mundos ajenos al mexicano ofreciendo obras intrascendentes, excepto por El ladrón de sueños de BEF, que me parece una de las mejores novelas contemporáneas de la ciencia ficción mexicana. Sin embargo hay un escritor que se empecina en dejarnos un legado en ese tema: Leonardo Da Jandra.

«Y llegó en uno de los momentos más críticos en la historia del planeta, cuando la corrupción de los valores enseñados miles de años atrás por las mentes más sabias alcanzaba un punto de ruptura: la amenaza de un regreso brutal a las más oscuras edades.» Así empieza Da Jandra a configurar el universo de El hombre soberbio. En un futuro no tan lejano en términos cósmicos, aparece un superhéroe: Helioson, Hijo del Sol, quien tenía «un cuerpo y salud excepcionales, y con la inteligencia de un felino salvaje que observa en máxima tensión las rutinas del herbívoro que va devorar.» Este superhéroe tiene dos mentores los filósofos, Aristobúl y Amonio. El primero es paciente y sobrio de carácter quien, desde la academia y las esferas políticas, defiende y aconseja a su pupilo. El segundo, Amonio, es más impulsivo y, con una crítica enardecida y fina, enjuicia a una sociedad en decadencia ética, política y social. Helioson, como un adolescente orgulloso de su físico y de su audacia, desoye los consejos de sus maestros para caer una y otra vez en las trampas de los villanos de esta novela quienes conjugan todos los vicios de este universo y serán artífices de la tragedia de Helioson.

Esta novela es parte de una trilogía donde Da Jandra ha configurado un universo donde expone sus ideologías y sus predicciones de una sociedad muy parecida a la nuestra. La ciencia y filosofía se hacen presentes en esta novela como una explicación cósmica de un mundo que poco a poco cae en el abismo. Esta obra se inspira en una parte de la historia antigua romana que el autor combina con el toque del cómic, configurando un superhéroe trágico. Llena de aforismos, esta novela es un reflejo de lo que nos espera en un futuro próximo sino hacemos algo por remediarlo.

La obra es ambiciosa al tratar de crear un universo. Muchos de sus escenarios y personajes se quedan a medias en su construcción. Si la comparamos con el universo de Asimov, El hombre soberbio como novela de una serie queda muy corta. Tiene algunos errores en las explicaciones científicas, por ejemplo creer que en una emergencia de radiación solar lo más correcto es huir hacia las montañas o al tratar de explicar un tipo de vida que se basa en oro.

Quienes asistimos al taller de ese autor, conocemos muy bien su gusto por los temas científicos y su amor por ese género tan poco tocado por la literatura mexicana. La ciencia ficción requiere método y los escritores actuales mexicanos no lo tienen. Son trabajadores impulsivos, pero no realizan una búsqueda artística, esa energía de su talento la enfocan en obtener el poder. Es una lástima que la editorial Almadía haya dejado de publicar libros sobre ese tema, aunque con varios errores, era admirable que hayan apostado por la Ciencia Ficción.

Nos dice Rodrigo Mendoza: «La tecnología y el futuro dejan de ser milagrosos o interdimensionales para abrir camino a la introspección, a los rumbos insondables del porvenir, ocasionalmente a la desesperación, y a la falta de fe en la especie humana.» La Ciencia Ficción cuestiona el estado de la sociedad y su relación con sus avances científicos y tecnológicos, y es aquí donde la filosofía encuentra su lugar en este género. Los universos que se crean a partir de esta literatura deben cuestionar y para cuestionar se necesita cierta inteligencia, cierto amor por la sabiduría y El hombre soberbio tiene ambas.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

martes, 21 de enero de 2020

Una historia sobre los que no tienen nada que perder

Fuente: https://lwlies.com/

El día 25 de diciembre del año pasado se estrenó en las salas de cine mexicanas la más reciente película del director Bong Joon-ho (Corea del Sur, 1969): Parasite (2019). Fiel a su estilo de crítica social, sin dejar de entretener al espectador, Bong Joon-ho nos ofrece un filme donde el humor ácido y negro es el hilo conductor de nuestras emociones y la historia que nos narra, con un toque de ficción, puede ser la nuestra, la del más de las dos terceras partes de las familias que habitan este mundo.

La familia Kim vive en un semisótano donde trata de ganarse la vida a través del armado de cajas para pizzas. No obtienen lo suficiente para pagar el servicio de internet y tienen que “robarse” la señal de los locales y hogares que hay alrededor. Por otro lado no mueren de hambre y tienden a aspirar a algo mejor de lo que observan desde su patético hogar. Esto los lleva a utilizar toda su astucia para sacar provecho y ganar un extra, o no quedarse sin comer ese día. La suerte toca la puerta de la familia cuando a Ki-woo, hijo de la familia Kim, le ofrecen el trabajo de maestro particular de inglés para la  familia Park, adinerada y que vive sobre la superficie. La estructura familiar es similar a la de los Kim (madre, padre, hijo e hija). Igual de ignorantes y supersticiosos, uno más ingenuos que otros, ausentes de la realidad y otros cercanos.

La película está llena de metáforas y por lo tanto se presta a múltiples interpretaciones. Tiene una potencialidad para sobrepasar épocas y lugares, lo que la convierte en un clásico. Una de las metáforas que guía el espíritu de los Kim es el anhelo de la fortuna y riquezas. Estas aspiraciones y deseos se materializan en una roca, regalo de una familia con una mejor posición económica que los Kim. La roca parece no despegarse del Ki-woo Kim, así como no se le puede despegar la idea de subir de su semisótano a la superficie (el uso de estos espacios hacen recordar Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock). La familia Kim demuestra que todo el servicio de su inteligencia y sus habilidades sirven sólo para sobrevivir en un sistema que los relega a la servidumbre. ¿Cómo se puede sobrevivir en un mundo donde se vive al día?, ¿cómo modifica la moralidad de las clases sus diferencias económicas?, ¿qué vicios de la modernidad aparecen en esta dinámica social? Chung-sook, madre de la familia Kim, reflexiona sobre las actitudes de cada familia: “Claro que son agradables, yo también lo fuera si tuviera toda esa riqueza, es más sería más agradable que ellos”. No hay malas personas, no hay villanos, no hay héroes, sólo gente inmersa en un sistema económico que deforma su comportamiento y crea conflictos entre los que viven en los sótanos y semisótanos, quienes representan al más del 90% de la población mundial.

Es increíble que con pocas locaciones y en 77 días de grabación se haya hecho una obra maestra. ¿Cómo se puede lograr tal proeza? Una buena historia es una excelente forma de lograrlo. Parasite utiliza de manera magistral las herramientas de un cuento. Su estructura sencilla (de un triángulo de Freitag: introducción, punto de conflicto, escalada del conflicto, clímax, resolución del conflicto y desenlace) no disminuye el poder de la fulminación de relámpago que Felipe Garrido recomienda para una historia potente. También sigue la máxima de Chejov: “Si vas a sacar una pistola, más vale que la utilices”. Parasite es una de las grandes películas de la historia del cine, una con diversas lecturas que dará mucho de que hablar en la década que viene.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Los engranajes de la modernidad

Brain Salad Surgery. H. R, Giger (1973)


Ante nosotros se muestra un mundo donde los misterios, que radican en nuestra mente, tal vez ya no pertenecen a las cosas de la naturaleza sino a las del hombre. La humanidad crea a través de la imitación. Esta proposición paradójica entre creación (lo nuevo y original) que surge de la imitación (lo viejo y reproducible) alcanza su mayor significado en esta vida artificial. Los celulares, las computadoras, la radio entre otros aparatos, son inventos que surgieron de la imitación de la naturaleza invisible ante nuestros ojos (el funcionamiento del átomo o el comportamiento del espectro electromagnético).

Las nuevas mentes que pueblan este mundo artificial conciben como parte del mundo natural a lo que surgió de la imitación. Lo artificial se ha convertido en la nueva fuente de creación. Las nuevas mentes crearán nuevas clasificaciones y productos, teoremas, teorías, entre otras obras pero ¿qué espíritu las hace funcionar y evolucionar?, ¿a qué intereses responden, de quiénes? El sentimiento de frustración, tristeza y falsa felicidad (la que se consigue sólo a través del placer físico) rigen los motivos de los seres de nuestra época, señales de una moral útil para la acumulación de las riquezas de una minoría: la ciencia al servicio del capital.

Las nuevas mentes ignoran el funcionamiento de los engranajes de su realidad. Tal vez por tristeza, apatía, conflictos de identidad entre otras crisis vitales del adolescente que apenas empieza a interactuar con este mundo. Somos una época con comportamiento mancebo. Estamos en un punto histórico donde se definirá nuestra madurez como civilización y aún muchos ignoran cómo funciona el celular, el televisor, el retrete, la cerradura de una puerta entre otros aparatos que definen nuestros comportamientos y pensamientos.

Al ignorar el comportamiento de los fenómenos sociales y naturales nos condenamos a convertirnos en esclavos de nuestros placeres físicos. Aquellos que entienden tales fenómenos, utilizan esa esclavitud para su beneficio. Conocer es un acto liberador y desaparece al azar, la incertidumbre y el miedo del sujeto, le hace adquirir un espíritu que va en contra de aquellos que mantienen enajenada la creación, de aquellos que pretenden mantener una vida de privilegios que se sostiene sobre el hambre y la miseria.

El desarrollo cultural de un pueblo depende, entre otras cosas, de entender cómo y por qué funcionan las cosas. Conocer qué fenómenos son los que rigen nuestra existencia nos ofrece una visión causal (característica fundamental del concepto de destino). Al desconocer los fenómenos y el funcionamiento de las cosas, nos lleva por un camino azaroso que al final termina por ser más violento de lo que tendría que haber sido. El azar se convierte en incertidumbre y se genera una violencia máxima (la necesidad como motor del mundo). La animalidad (reproducirse, comer y sobrevivir) se vuelve fuente de nuestras acciones. Si no hay un destino, qué me motivaría a ser un mejor humano.

Las cosas de nuestra época (celulares, computadoras, relojes, etcétera) surgieron a través del conocimiento científico. Por ello es importante saber cuáles son los fundamentos que mueven los engranajes de las cosas. Observarlos para encontrar nuevas metáforas nos podría dotar de posibilidades para encontrar nuevos caminos del arte, la política, la religión entre otros referentes. Incluso crear nuevos lenguajes, para nuevas narraciones con las cosas que predicen las ciencias.

Crear es humano. Es parte de una necesidad más allá de lo físico. “Puedes vivir sin pan dos días pero sin poesía nunca”, nos dice Baudelaire. El látigo de un sistema que nos esclaviza, nos imposibilita para la creación; antes de crear hay que conocer: ¿qué tanto conoces los engranajes que mueven al mundo?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 21 de diciembre de 2019

Stalin: revisando uno de sus mitos

Iosif Stalin (1902)

El pasado 18 de diciembre se conmemoró el 141° natalicio de Iósif Stalin, Exsecretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Al revisar artículos históricos sobre él, diversos autores lo han comparado con Hitler en su paranoia y depravación o con Napoleón Bonaparte (ésta la hacen muchos autores ingleses) por su ambición y egolatría. Sin embargo cuando estos investigadores, en su mayoría ingleses y estadounidenses, intentan justificar su percepción, los datos varían: «Robert Conquest en su libro The Great Terror, publicado en 1968 (hay traducción castellana: El Gran Terror, Barcelona, Luis de Caralt, 1974), daba por buenas una cifra de detenidos entre 7 y 9 millones durante los años treinta, y Roy Medvedev estimaba las detenciones entre 4 y 5 millones. En el lamentable y sectario Libro negro del comunismo (1998), que fue objeto de amplísimo y favorable tratamiento en los medios de comunicación, al contrario de lo que sucedió con El libro negro del capitalismo (Tafalla, Txalaparta, 2001), absolutamente ignorado por esos mismos medios que presumen de talante democrático, el número de detenidos en campos de trabajo se estima en 7 millones para los años 1934 a 1941» [Hermida Revillas, C. "Cuestiones sobre Stalin", Revista Historia y Comunicación Social, Ed. Universidad Complutense de Madrid: 2005, núm. 10, Disponible en: https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/HICS0505110135A/19233]. ¿Cuáles son los números reales, cuál es la intención de no hacer un estudio serio y formal de uno de los protagonistas históricos de los grandes cambios políticos y económicos en el mundo moderno?

Estas cifras han crecido hasta los veinte millones. Diversos libros, con portadas que hacen burla de íconos revolucionarios, y merolicos de las redes sociales las han pregonado sin tener en cuenta los documentos soviéticos que se desclasificaron hace algunos años: «Trabajando sobre los fondos documentales del Archivo Estatal de la Federación de Rusia (GARF), del Centro Ruso de Conservación y Estudio de Documentos de la Historia Reciente (RtsJIDNI) y del Depósito Central de Documentación Reciente (TsJSD), los investigadores J. Arch Getty y Oleg V. Naumov han calculado que la población reclusa a 1 de enero de 1939, fecha en la que acabaron las grandes purgas del período 1936-1938, ascendía a 2.022.976 personas, tanto por delitos políticos como comunes, aunque una buena parte lo eran por los primeros.»[id.] Ese número de prisioneros es comparable con el número de presos que mantiene hoy en día Estados Unidos: «Los números indican que a finales de 2016 había 2,16 millones de personas en prisiones federales y locales». [“Qué país tiene la tasa de presos más alta del mundo y cuál es el de América Latina”. BBC Mundo. 9 de mayo 2018 (en línea)]. Sin embargo el contexto histórico de ahora no se compara con el que vivió el gobierno soviético bajo el mandato de Stalin el cual se encontraba bajo ataque de las hordas nazis.

A pesar de que Stalin tuvo que lidiar con una guerra civil y dos guerra guerras mundiales, los merolicos pseudobiógrafos de Stalin saltan el hecho del progreso cultural, científico y económico soviético durante esa época. En el caso del ajedrez la escuela soviética abrió nuevos campos teóricos en las aperturas y defensas. Además la física teórica y experimental tuvieron grandes exponentes bajo el régimen socialista como Pável Cherenkov (su contribución es fundamental para entender el comportamiento de la energía nuclear) y Lev Landáu (sus estudios sobre superfluidez y superconducción son esenciales para el desarrollo tecnológico de los trenes de levitación magnética). También se hace caso omiso que el frente oriental de la guerra contra el fascismo y el nazismo fue completa responsabilidad de Stalin (recomiendo oír la serie de Rusia de la historiadora colombiana Diana Uribe disponible en YouTube). ¿Cuál es la causa de que se ignore la represión brutal que hubo contra el partido bolchevique por parte del gobierno de los Romanov?

Por ello cabe analizar con más profundidad las decisiones que tomó Iósif Stalin quien levantó un país de las cenizas y fue el artífice de su supervivencia ante la amenaza del exterminio de los países capitalistas. Ian Grey, historiador inglés no afín al comunismo pero con una ética profesional que le exige buscar la Verdad más allá de sus creencias, lo compara como un gobernante en la tradición de Iván el Terrible y Pedro el Grande quienes eran grandes en su valor, su habilidad y sus objetivos. ¿Acaso no valdría la pena revisar nuestros prejuicios contra un gobierno que aportó en lo social, económico y científico a la mejora de vida de la clase explotada?

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 6 de julio de 2019

Un París de artistas farsantes y soledad

El desnudo azul (1907)
Henri Matisse


Trópico de Cáncer
Henry Miller
Santillana (2010)

Trópico de Cáncer es un manifiesto nihilista que Henry Miller, su autor, disfrazó de novela. Esta obra autobiográfica narra la historia de un hombre que conoce un París infecto de artistas farsantes que tratan de llenar su soledad y miseria con sexo y arte.

La corriente filosófica nihilista plantea el rechazo de los principios políticos, sociales, religiosos y morales que configuran las relaciones entre los seres humanos y su mundo. Se basa sobre el postulado de que el destino divino y la determinación histórica no tienen ningún sentido: «El mundo que me rodea está desintegrándose y deja aquí y allá motas de tiempo. El mundo es un cáncer que se devora a sí mismo…», nos dice Henry Miller a través de su alter ego-protagonista de Trópico de Cáncer.

Esa novela se desarrolla en un período después de la Primera Guerra Mundial y el inicio del alzamiento del fascismo y el nazismo. Posterior a ese conflicto, que desgarró por completo el orden aristócrata, la población europea voltea hacia discursos que ordenan, para el beneficio de la nueva clase dominante, el caos en el que se hundieron. Los valores (políticos, científicos, artísticos entre otros tipos) del feudalismo se encuentran en crisis y se empiezan a configurar los de la burguesía. Dentro de ese escenario histórico, París, que atraía a intelectuales, revolucionarios y vagabundos por igual, se llenaba de diversos placeres para olvidar los horrores de las batallas. En ese marco, Miller nos describe, en Trópico de Cáncer, sus relaciones y vivencias. Los seres humanos que habitan esa obra se sirven del arte, el esoterismo y la ciencia para satisfacer sus deseos egoístas. La búsqueda de la verdad, la justicia, la belleza entre otras categorías que configuran el desarrollo humano pasan a segundo plano en un París donde bulle la sífilis, la ebriedad y la soledad.

La novela es un grito alegre, con breves aullidos lastimeros por la resaca, ante el descubrimiento de que el ser humano es feliz cuando se libera de cualquier moral: «No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo», declara el protagonista. Ese chillido se traduce en pasajes eróticos que escandalizaron a una población estadounidense que se construyó bajo los principios del puritanismo cristiano: «En mi vida he mirado un coño tan serio. Parecía que nunca había visto uno. Y cuánto más lo miraba, menos interesante me parecía. Eso demuestra que no tiene nada de particular, sobre todo cuando está afeitado. Lo que lo vuelve misterioso es el pelo». El gobierno de Estados Unidos la prohibió en 1961 por su contenido obsceno.

Si algo debe atraer del nihilismo, es su capacidad para argumentar, de forma hábil y contundente, sus posturas sobre la miseria y las contradicciones morales del ser humano. En ese sentido, Trópico de Cáncer es un buen manual para descubrir a los artistas farsantes: «No es difícil estar solo, si eres pobre y fracasado. Un artista siempre está solo… si es un artista. No, lo que el artista necesita es sentirse solo.» El discurso del artista farsante declara “hago arte” pero sus acciones buscan el poder. Por ello su soledad, tristeza y sensibilidad son falsas, una máscara para ocultar que el único objetivo de su quehacer “artístico” es cumplir sus deseos carnales y políticos. Ellos son uno de los obstáculos de la evolución y revolución del conocimiento y el crecimiento espiritual.

El arte, según el nihilismo, debería ser «un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo de Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza, a lo que os parezca». El nihilista pone el dedo en la llaga y hacer sangrar todos los principios, todas las seguridades, nada se salva a su ojo y aun así Henry Miller está equivocado, aun así se contradice, aún así Trópico de Cáncer, a pesar de su carácter nihilista, busca que el lector encuentre a un verdadero ser humano entre sus páginas.

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 8 de junio de 2019

Mala influencia

La hoguera
Fuente: Trino Fiesa (Facebook)


“Karen, la psicóloga de la escuela, me dio un beso, me dijo que no se lo contara a nadie. Creo que cayó en una crisis nerviosa. La directora le exigía que yo me comportara. No aguantó la presión. Yo era lo peor de esa secundaria”, me contaba Pipa Nevada quien es un producto de la educación que cualquier padre quisiera para sus hijos: la de las escuelas privadas.

Pipa Nevada, como me pidió que lo llamara, es un tipo buena onda. Los fines de semana, asiste a las fiestas más glamorosas de Oaxaca. No le falta un cigarrillo de marihuana para pasar bien la noche y, cuando puede, me da un aventón a mi casa en su Jetta del año. “Su única misión es cobrar”, me cuenta Pipa Nevada sobre el objetivo de algunas escuelas privadas que el padre de familia aprecia por no suspender clases y que, por esas horas “ventaja” sobre las escuelas públicas, no le importa que le paguen una miseria a los maestros. También me contó varias de las anécdotas que vivió a su paso por todas las escuelas privadas de Oaxaca: “La escuelas privadas sólo te sacan el dinero. Había una en la que su uniforme consistía desde las playeras hasta los calcetines. No podías comprarlos en otro lado más que en la escuela. Algunos compañeros y yo robamos las cajas donde estaban esos uniformes, los vendíamos más barato a los compañeros que perdían su suéter o los zapatos oficiales de la escuela. Hacíamos negocio. La escuela estimulaba los valores negativos de una mentalidad competitiva”.

Una característica de la adolescencia es la búsqueda de identidad. La juventud requiere encontrar su lugar en el mundo para sentirse seguros. La competencia, producto de los valores que enseñan las escuelas privadas, te lleva a identificar de forma degenerada al otro para saber quién eres. Pipa Nevada me cuenta: “Las sociedades de padres de familia no les importa el significado de la educación. Toman decisiones que no son éticas incluso dentro de la religión católica. Anteponen la compasión a su ideal de bienestar social. Hacen una selección racial y económica que acentúa el problema de discriminación en Oaxaca. Alienizan al indígena. No tienen claro ni su identidad como escuela”.

La escuela debería ser un lugar de progreso y de innovación para la comunidad donde se situé. La escuela debe ser un lugar donde el infante y el adolescente busquen un método que le ofrezca esa identidad que les diga quiénes son en este mundo. En cambio, las escuelas se convirtieron en un parámetro de estatus económico y social. Los padres no envían a sus hijos a una escuela privada para educarlos sino para que ellos mismos tengan un estatus dentro de la sociedad y ese pensamiento se transmite al joven estudiante: “Las escuelas privadas son ante todo un pedo aspiracional en la idiosincrasia del oaxaqueño que siempre sueña con ir a Puebla a disfrutar del Ángelopolis y comprar su ropa en Santa Fe con el aguinaldo de papá...”, me dice Pipa Nevada.

Observamos un estancamiento en las creaciones. No parece haber progreso o algo innovador que nos saque de este letargo en que los medios de comunicación y nuestros productos culturales nos mantienen. Pipa Nevada empieza a decirme: “La sociedad alta se caracteriza por huir a la primera oportunidad, dar la espalda a la tierra que alimentó a sus hijos y la encumbró en el poder. La muestra de este nihilismo es la cantidad de juniors que ocupan el poder en esta capital: hijos educativos de estas escuelas privadas. Su único objetivo en la vida es vivir como vivían los personajes de la serie norteamericana Friends. Eso sí, trabajan mucho en Facebook, promoviéndose a sí mismos o a sus amigo políticos superiores con un estilo muy de provincia: ingenuo y con una onda de los noventas. Aún en sus reuniones juegan International Super Soccer Deluxe”.

La educación no por ser privada es mejor y la pública no por perder horas-clase es peor. La solución a este problema, que contamina la visión de aquellos que deberían, gracias a su libertad, adquirir más conocimiento, pero en cambio se pelean por aparecer en las revistas de chisme y sociedad; como también el saber qué querer y cómo obtenerlo de la clase oprimida, se encuentra en buscar y plantear nuevas propuestas educativas desde el nivel básico. La solución no es más dinero sino un proyecto educativo alternativo que cambie este sistema de pensamiento que ha sumido en un oscurantismo a los niños y adolescentes. ¿Si no sabemos quiénes somos, cómo exigir a la siguiente generación encontrar su camino?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 6 de abril de 2019

Manifiesto demiúrgico I

El jardín de las delicias (1510-1515). El Bosco
Fuente: WkiArt

La dinámica del conocimiento tiene cuatro ingredientes fundamentales: el caos, la metáfora, el orden y la paradoja. A partir de estos cuatro ingredientes se configuran sistemas y obras. Una de las formas favoritas de comunicar obras y sistemas es la narración. Por eso una buena narración es una buena verdad, una que es aceptable para quienes la escuchan. Si ésta es verosímil y entretenida, el receptor genera un aprendizaje que se configura a partir de lo que el narrador problematice.

Para narrar se necesita describir a los personajes: cuál es su comida favorita, qué le desagrada de su vida cotidiana, qué traumas sufrió en su infancia entre otras preguntas que va realizando el narrador para capturar el segmento de espacio-tiempo donde se desenvuelven los actores que crea. La narración pone a prueba, en un campo de simulaciones, los actos morales e intelectuales. Por lo tanto una narración contiene los elementos necesarios para generar una situación compleja que permite estudiar los elementos fundamentales del conocimiento. Esta forma de comunicación convierte al narrador en un demiurgo, un ser que crea y armoniza universos.

Sin embargo el demiurgo en la Tierra está sujeto a sus necesidades urgentes y emergentes: comer, reproducirse, amar entre otras acciones que invaden a la Naturaleza. Por lo tanto toda su obra es violenta. La violencia en la obra radica en su capacidad de irrumpir en la mente (casa de las ideas que se localiza en la frontera de lo divino y lo humano). Una obra, cuando es potente, genera un acto revolucionario. En ese sentido la obra es un delicado aguijón o una mordida voraz. La violencia en la obra es consecuencia del carácter biológico del sujeto que le exige mantener su manifestación física y que se mantiene mínima cuando no cae en el vicio de los placeres.

¿Qué narrar? El caos, el cual es el crisol de donde surge el orden. El caos es la incertidumbre que surge de algún fenómeno del cual desconocemos sus principios básicos. Nuestro cerebro y nuestra mente tienden a configurar y descifrar esos fenómenos. Eso lo podemos vivenciar cuando leemos una novela y nuestro cerebro crea imágenes de los personajes, del espacio y el tiempo en el que se desarrolla la historia. También lo podemos experimentar en las ilusiones ópticas o cuando opinamos sobre un tema. La potencia del orden es directamente proporcional a la potencia de la metáfora y ésta se vuelve más poderosa entre más la alimentamos. Ésta se nutre de la experiencia sensorial del sujeto y lo que éste puede asimilar mentalmente. La perfección del demiurgo llega con los años y el compromiso con su búsqueda intelectual y ética. La metáfora se vuelve más poderosa en tanto que el demiurgo sea más disciplinado y tenga claro su objetivo.

La metáfora es el puente entre todos los conocimientos, entre todas las experiencias, entre todos los espíritus. La metáfora es la imagen, la posibilidad, la utopía, la fuerza motriz del intelectual. La metáfora, según José Lezama Lima, está:

«En medio de las aguas congeladas o hirvientes,
un puente, un gran puente que no se le ve,
pero que anda sobre su propia obra manuscrita,
sobre su propia desconfianza de poderse apropiar
de las sombrillas de las mujeres embarazadas,
con el embarazo de una pregunta transportada a lomo
de mula
que tiene que realizar la misión
de convertir o alargar los jardines en nichos
donde los niños prestan sus rizos a las olas,
pues las olas son tan artificiales
como el bostezo de Dios.»

Pero ese puente puede caer bajo el peso de la paradoja. Todo puente tiene fisuras porque sus materiales traen el signo de la imperfección del demiurgo terrestre. Una paradoja es una crisis, un evento que no se esperaba, es la muerte. La paradoja es la bala que mata a la metáfora pero ese cadáver metafórico, que apesta a caos, sirve de abono para un nuevo orden y el surgimiento de nuevos demiurgos terrestres, nuevos sistemas y nuevas obras.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87