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domingo, 9 de agosto de 2020

La poesía y la metáfora

 

Abstracciones (1948)
José Pedro Costigliolo

Juguemos con esta idea: La poesía es un paraíso. En la Biblia, se puede leer que una de las primeras tareas que le encargó Dios al sujeto fue nombrar. Antes del sujeto, las plantas y los animales que vivían en el paraíso, no tenían una nominación. Entonces la poesía, como paraíso, puede existir sin el sujeto, pero el el acto de nombrar una noche estrellada, la expansión del universo, el sonido de las olas del mar entre otras experiencias que exalten el alma, necesita de alguien para existir. La poesía está en todas partes, a pesar del sujeto, y es la materia prima con la que se construye un teorema, una novela, una canción entre otras obras humanas.


Extendamos lo anterior: la poesía es un paraíso de metáforas. El científico y el poeta trabajan desde la poesía. Por ejemplo las leyes de conservación de la energía, del momento, del color y de la carga existen a pesar de nosotros, pero tienen sentido cuando aprendemos las metáforas para nombrarlas y entenderlas: la energía se conserva porque existe una simetría en el tiempo: pasado-futuro son indistinguibles para alguien que observe una bola de billar moverse en reversa. La imagen se reproduce en tu mente y cobra sentido con la experiencia de la próxima vez que jugarás billar. La poesía para entenderla y gozarlas necesita experimentarse. Otro ejemplo ahora desde la obra del poeta, Lezama Lima dice: «pues las olas son tan artificiales como el bostezo de/ Dios» ¿Quién no lo ha escuchado acostado en una hamaca bajo la sombra de una palapa? ¿Escucharás atentamente las olas del mar la próxima vez que vayas a una playa?


Dejemos a un lado las olas del mar y las leyes de conservación, tomemos el nombre del átomo. A finales del siglo XIX la mayoría de los físicos no creían en la existencia del átomo. Lo consideraban una ayuda teórica, un invento poético de los químicos, pero no un objeto real. Los químicos creían que realmente existía. Tuvo que llegar Einstein con un artículo para convencer a la comunidad de físicos que los átomos existen. Ahora podemos verlos con microscopios electrónicos y son tan reales como los describe Neruda en su “Oda al átomo” (fragmento):


Pequeñísima

estrella,

parecías

para siempre

enterrada

en el metal: oculto,

tu diabólico

fuego.


Un día

golpearon

en la puerta

minúscula:

era el hombre.


El átomo era poesía antes que Neruda lo descubriera o que Einstein le diera forma y contenido. El átomo viví en el paraíso y sólo nos quedó nombrarlo para convertirlo en poema, energía o una idea. El paraíso de las metáforas, aunque artificial como el bostezo de Dios, logra transformar nuestro mundo material. La teoría científica y el poema son tan parecidos en su capacidad de recrear nuestra realidad, que podría decirse que un buen científico, a su modo, también es un buen poeta.

domingo, 28 de junio de 2020

La crítica literaria según Cervantes

José Pedro Costigliolo
Don Quijote y Sancho Panza
José Pedro Costigliolo (1902-1985)

Muchos de los estudiosos de la Física, coincidimos que entre más precisa sea la medición, mejor serán los datos para obtener una conclusión verdadera. Tycho Brahe tenía una idea muy clara de eso. Su observatorio Uraniborg fue una muestra de ello. En ese lugar Kepler obtuvo los datos con los cuales generó las ideas-bases de la astronomía actual.


¿Qué es medir? Es comparar. El patrón con el que midamos es fundamental para saber si nuestra percepción, sobre un objeto o evento, es verdadera. En el caso de la crítica literaria, el patrón de medición puede ser un libro o un autor: «… hay quien es más sabio que otro y que quien es más sabio es medida…», nos dice Sócrates en el Teeteto de Platón y Miguel Cervantes Saavedra, como lo muestra en el capítulo sexto de su obra El ingenioso hidalgo de Don Quijote de la Mancha, (cabe destacar que la obra kepleriana es contemporánea a la de Cervantes y posiblemente se viera influenciado por ésta) parece no alejarse mucho de esa idea.


En dicho pasaje, el cura y barbero, junto con la sobrina de Don Quijote y su ama de casa, entran a la biblioteca del Ingenioso Hidalgo para decidir cuales libros mandarán al corral de las gallinas para quemarlos, esto a causa de que creían que esos textos eran culpables de la locura de Don Quijote: «... el ama los vió, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo: tome vuestra merced, señor licenciado [el cura]; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten en pena de la que les queremos dar echándolos del mundo. Causó risa al licenciado la simplicidad del ama..." El ama no estaba tan lejos de esa aseveración. En el documental The Mindscape of Alan Moore, el creador de Watchmen, V de Vendetta, La liga de los caballeros extraordinarios, entre otros cómics de crítica social y científica, nos plantea que el escritor es un hechicero que con la palabra tiene la capacidad de cambiar los pensamientos y acciones de sus lectores. ¿Quién puede superar ese hechizo sino es aquel que tiene el conocimiento para discernir sobre la forma y contenido en una obra y no caer embelesado por la primera percepción? En este caso el cura tenía ese poder y acompañado del barbero, quien en la época de Cervantes representaba el complemento práctico al conocimiento teórico del cura, empezaron a configurar algunos criterios para decidir que libros salvar.


Uno de los criterios para la salvación de una obra es que sea la primera en su género. Así se salvó Los cuatro de Amadís de Gaula que «… fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este…» A partir de ese patrón de medida se irán salvando las segundas o no por disparatadas, arrogantes, la sequedad de su estilo entre otros adjetivos que se le puede dar a la técnica o idea que plasme el autor. También hay que destacar las reflexiones que tienen el barbero y el cura sobre los autores que pretenden escribir en un idioma que no sea el natal: «... lo mismo harán todos aquellos [ir al corral de las gallinas] que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.» Hablando de versos ¿desde qué postura hacer crítica a la poesía? A pesar de que el cura y barbero pretendieron salvar los libros de poesía, la sobrina de Don Quijote advirtió sobre el peligro de ese género: «Bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo estos se le antojase de hacerse pastor, y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y lo que sería peor, hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza.» Dejando en claro que el mayor peligro de la poesía es convertirnos en poetas.


Así sigue el capítulo hablando sobre el crítico cuando, influenciado por la amistad, habla bien de un libro, o cómo es la autocrítica, tan difícil no elogiarse en ella. Al final Cervantes veía al crítico de la siguiente manera: «Todo lo confirmó el barbero, y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada, por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo.» El crítico es el guía ético de la verdad: ¿cuántos conocemos que se han desviado de su responsabilidad y se han vendido por fama, fortuna o una beca?


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

domingo, 14 de junio de 2020

La educación y la libertad de expresión

Mujer leyendo (1879)
Edouard Manet


De acuerdo con el Teeteto de Platón, la opinión es la base de la libertad de expresión. En esa obra, Sócrates propone una definición de ese concepto:


«Sócrates: […] hemos adelantado lo suficiente como para no buscarlo [el saber] de ninguna manera en la percepción [los sentidos cerebrales y las emociones], sino en aquella otra actividad que desarrolla el alma cuando se ocupa en sí misma y por sí misma lo que es.

Teeteto: Yo creo, Sócrates, que esta actividad del alma se le llama opinar.»


Si entendemos al alma como conocimiento, entonces la opinión es la expresión del conocimiento que un sujeto posea sobre un tema. Si la opinión es verdadera, el ejercicio de la libertad de expresión es más útil para conocer y resolver los problemas de las situaciones que se nos presentan. Sócrates dice: «… la opinión falsa es una opinión errónea que se produce cuando alguien confunde en su pensamiento dos cosas, ambas existentes, y dice que una es la otra.» Por lo tanto, para ofrecer una opinión verdadera, debo tener claro los conceptos que surjan de un acontecimiento. La libertad de expresión, a través de la opinión del sujeto, aportará al planteamiento y la solución de los problemas urgentes y emergentes de la sociedad, cuidar que la opinión sea verdadera es la base de un buen ejercicio de la libertad de expresión.


El sujeto que posea conocimiento sobre un acontecimiento puede ofrecer opiniones verdaderas para plantear y solucionar problemas. Por ello la libertad de expresión es un derecho que conlleva una gran responsabilidad. Si la opinión es falsa sólo enturbiará más una situación y prolongará el padecimiento de los problemas que surjan de ella. Ejercer de forma maliciosa la libertad de expresión (la propagación de noticias falsas, información que genere pánico y confusión) es un atentado contra la humanidad. Por lo anterior, es pertinente y necesario, no sólo informarse, sino investigar sobre lo que deseamos opinar.


La escuela es donde probamos nuestro conocimiento y nos dotamos de herramientas para dar opiniones verdaderas. En ella se expresa la educación la cual dota al sujeto de referentes teóricos, empíricos y artísticos que le ayudan a poseer una visión sobre el mundo que lo rodea. Entonces la educación, como herramienta para lograr una opinión verdadera, ayuda al uso de la libertad de expresión. Cómo podría ayudar el docente en el uso de la libertad de expresión.


Si la opinión verdadera se logra a través de la investigación entonces el papel del docente es apoyar en el desarrollo de habilidades de pensamiento y operativas del estudiante para que éste haga preguntas, determine caminos para resolverlas a través de la realización de tareas bibliográficas (lectura y redacción de textos), de campo (entrevistas y encuestas), de experimentación (natural y social), de medición y cálculo (registro en tablas y uso de algoritmos), de diagramas y dibujos (realización de gráficas y modelos) y de exploración (salidas a lugares características de la comunidad y el registro en bitácoras). Éstas ayudarán a que el estudiante pueda formarse una opinión con base en la posesión de un saber sobre el acontecimiento que vive. Entonces la opinión del estudiante, a través de la investigación escolar, lo dota de una capacidad para ejercer su libertad de expresión para el beneficio colectivo.


Los docentes tenemos una gran responsabilidad con el cómo las comunidades procesan la información que les llega. Por ello debemos informarnos, ser sensibles a las necesidades de los estudiantes bajo nuestra guía y dotar de las mejores herramientas para que lxs niñxs y jóvenes puedan enfrentar esta crisis civilizatoria que padecemos. Además de organizar a las comunidades escolares para que exijan al Estado las condiciones mínimas para que éstas enfrenten los embates de las hienas empresariales que quieran aprovecharse de la situación y establezcan las bases para una nueva sociedad, un nuevo sistema, más allá de una nueva normalidad.


Raúl Fierro 

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

lunes, 30 de diciembre de 2019

Los engranajes de la modernidad

Brain Salad Surgery. H. R, Giger (1973)


Ante nosotros se muestra un mundo donde los misterios, que radican en nuestra mente, tal vez ya no pertenecen a las cosas de la naturaleza sino a las del hombre. La humanidad crea a través de la imitación. Esta proposición paradójica entre creación (lo nuevo y original) que surge de la imitación (lo viejo y reproducible) alcanza su mayor significado en esta vida artificial. Los celulares, las computadoras, la radio entre otros aparatos, son inventos que surgieron de la imitación de la naturaleza invisible ante nuestros ojos (el funcionamiento del átomo o el comportamiento del espectro electromagnético).

Las nuevas mentes que pueblan este mundo artificial conciben como parte del mundo natural a lo que surgió de la imitación. Lo artificial se ha convertido en la nueva fuente de creación. Las nuevas mentes crearán nuevas clasificaciones y productos, teoremas, teorías, entre otras obras pero ¿qué espíritu las hace funcionar y evolucionar?, ¿a qué intereses responden, de quiénes? El sentimiento de frustración, tristeza y falsa felicidad (la que se consigue sólo a través del placer físico) rigen los motivos de los seres de nuestra época, señales de una moral útil para la acumulación de las riquezas de una minoría: la ciencia al servicio del capital.

Las nuevas mentes ignoran el funcionamiento de los engranajes de su realidad. Tal vez por tristeza, apatía, conflictos de identidad entre otras crisis vitales del adolescente que apenas empieza a interactuar con este mundo. Somos una época con comportamiento mancebo. Estamos en un punto histórico donde se definirá nuestra madurez como civilización y aún muchos ignoran cómo funciona el celular, el televisor, el retrete, la cerradura de una puerta entre otros aparatos que definen nuestros comportamientos y pensamientos.

Al ignorar el comportamiento de los fenómenos sociales y naturales nos condenamos a convertirnos en esclavos de nuestros placeres físicos. Aquellos que entienden tales fenómenos, utilizan esa esclavitud para su beneficio. Conocer es un acto liberador y desaparece al azar, la incertidumbre y el miedo del sujeto, le hace adquirir un espíritu que va en contra de aquellos que mantienen enajenada la creación, de aquellos que pretenden mantener una vida de privilegios que se sostiene sobre el hambre y la miseria.

El desarrollo cultural de un pueblo depende, entre otras cosas, de entender cómo y por qué funcionan las cosas. Conocer qué fenómenos son los que rigen nuestra existencia nos ofrece una visión causal (característica fundamental del concepto de destino). Al desconocer los fenómenos y el funcionamiento de las cosas, nos lleva por un camino azaroso que al final termina por ser más violento de lo que tendría que haber sido. El azar se convierte en incertidumbre y se genera una violencia máxima (la necesidad como motor del mundo). La animalidad (reproducirse, comer y sobrevivir) se vuelve fuente de nuestras acciones. Si no hay un destino, qué me motivaría a ser un mejor humano.

Las cosas de nuestra época (celulares, computadoras, relojes, etcétera) surgieron a través del conocimiento científico. Por ello es importante saber cuáles son los fundamentos que mueven los engranajes de las cosas. Observarlos para encontrar nuevas metáforas nos podría dotar de posibilidades para encontrar nuevos caminos del arte, la política, la religión entre otros referentes. Incluso crear nuevos lenguajes, para nuevas narraciones con las cosas que predicen las ciencias.

Crear es humano. Es parte de una necesidad más allá de lo físico. “Puedes vivir sin pan dos días pero sin poesía nunca”, nos dice Baudelaire. El látigo de un sistema que nos esclaviza, nos imposibilita para la creación; antes de crear hay que conocer: ¿qué tanto conoces los engranajes que mueven al mundo?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 20 de abril de 2019

El mexicano no lee… lo que no quiere y cuando no puede

San Agustín en su estudio (1490)
Sandro Botticelli
Fuente: Wikiart



Los resultados del Módulo de Lectura (MOLEC), que realizó el INEGI en febrero de 2018, muestra una disminución de casi 8%, en lo últimos tres años, de lectores de libros, periódicos, revistas, páginas electrónicas e historietas. Según este estudio, el principal motivo para no leer es la falta de tiempo y el segundo la falta de interés. También el MOLEC indica que los mexicanos prefieren leer en casa. Entonces ¿en México se lee cuando no se está en horario laboral?, ¿existirá una relación entre el tiempo de una jornada laboral y la cantidad de lectores?, ¿cuáles serán las causas de la falta de interés en la lectura?

De las dos primeras preguntas parece que hay una relación directa con la cantidad de tiempo de lectura y la que dedica a su trabajo: «De acuerdo con los datos del “Indicador de horas trabajadas OCDE 2018”, los mexicanos destinan 2,255 horas al año a sus labores, lo que representa un promedio de 43 horas a la semana, la cifra es la más alta entre las 35 economías que integran [la OCDE].» [“Mexicanos destinan 2,255 horas al año a su trabajo”. El Economista. 9 de febrero de 2018 (en línea)]. Eso representa un aumento de ocho horas en el trabajo en los últimos tres años. Lo anterior sin tomar en cuenta el tiempo de traslado a la fábrica u oficina. ¿Cuánto tiempo y energía le quedará a un trabajador si desea dedicarse a la lectura? Leer es como hacer ejercicio: gasta una cierta cantidad de energía. El proceso de lectura ocupa los dos hemisferios cerebrales «tanto de la corteza cerebral como del sistema límbico. Es decir, la lectura constituye una experiencia integral que incluye capacidades lógico-analíticas y detona respuestas emocionales [además] las áreas motrices del cerebro se activan al leer descripciones de acciones aunque no las ejecutemos realmente, algo que también se ha observado en los cerebros de los músicos al solo imaginar que tocan su instrumento.» [Cárdenas G., G. “Los retos de la lectura en la era de Internet”. ¿Cómo ves? DGDC-UNAM (abril 2018, en línea)] ¿Acaso un trabajador con una jornada de once horas laborales diarias tendrá el suficiente ímpetu para realizar una lectura que le exija esfuerzo intelectual? Por eso creo que la lectura, dentro del sistema capitalista en el que vivimos, tiene como principal objetivo el entretenimiento. Es ahí donde tenemos nuestro campo de batalla los que nos dedicamos a escribir: ¿cómo escribir una historia que entretenga al trabajador y además pueda ofrecerle alguna utilidad a su vida cotidiana?

Según el MOLEC, el lector prefiere a los libros y revistas por entretenimiento y a los periódicos por cultura general. Emoción e imaginación, goce y aprendizaje en contexto: elementos de un buen proceso lector. ¿Cómo un autor puede generarlo si no empatiza con el contexto histórico y social del lector? ¿Qué cantidad de lectores tendrá un escritor que escribe sobre niños fifís que viven en las zonas metropolitanas de lujo donde la mayoría de la población mexicana vive en colonias populares?

También podemos encontrar que la lectura no sólo corresponde a los libros, ni siquiera exclusivamente a la literatura. Hay un sinfín de material de lectura que satisface la curiosidad humana y estimula la imaginación. El lector lee lo que le interesa y lo que le atrae. En ello radica el oficio del escritor, crear esos mundos para el que lea pueda identificar situaciones donde pueda experimentar diferentes formas de responder a los problemas urgentes y emergentes de su vida cotidiana. Tal vez puede que el escritor no tenga por objetivo generar un cambio social al crear su obra pero el lector, en su momento recreativo, genera un comportamiento moral y un posicionamiento intelectual ante las situaciones sociales, económicas, científicas entre otras. ¿Usted que está leyendo en este momento?

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

domingo, 2 de diciembre de 2018

Doblada de lengua

Fuente: Flickr


Paco Ignacio Taibo II (PIT II), en la presentación de su libro La libertad, la bicicleta y el Olor de la Magnolia, dentro de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, finalizó diciendo: “Y en último caso, si todavía no pasa para el lunes [la que en los medios tomó el nombre de Ley Taibo], va a haber un edicto del presidente nombrándome ‘encargado de despacho’ mientras sale la ley, o sea, sea como sea se las metimos doblada, camaradas” (cursivas mías, ese fragmento fue el que causó la polémica), frase que terminó con un público aplaudiendo y riendo. Paco Ignacio Taibo II se equivocó de forma terrible, absurda y vulgar. Terrible para un escritor que tiene el lenguaje y el número de seguidores necesarios para mostrar que también en la izquierda se tiene un buen gusto (hablando desde lo estético y no lo moral) para los insultos. Absurda porque no era necesario hacer un comentario que pone en riesgo su proyecto como próximo director del Fondo de Cultura Económica y que sería un primer paso para acabar con el secuestro de la lectura por parte de los círculos empresariales de las editoriales y librerías en México. Vulgar porque, a pesar de los golpes de pecho de la burguesía mojigata que lo crítica, su frase no mostró las cualidades intelectuales y creatividad de un escritor e investigador de su calibre (“sin humor no hay revolución” diría PIT II pero el humor requiere inteligencia, creatividad y cierta serenidad).

A los dos días de haber dicho esta expresión desafortunada y vulgar (calificativos que PIT II dio a su comentario en su disculpa por su cuenta de Twitter), varias plumas periodísticas, expresiones de políticos y comentarios en redes sociales se pronunciaron en contra de dicho albur. Sin embargo, cada una de las críticas parecían más del «tipo La Liga de la Decencia con golpe de pecho incluido, el chilladero panista con al ritmo del “¡Ánimo Montana!” incluido.» [Calixto, J. “Doblada al español”. Milenio. 29 de noviembre de 2018 (en línea)]. Por ejemplo en el texto “La doctrina Taibo II”, su autor Javier Risco mencionó sobre si PIT II no pensó en que si había niños presentes y que si los padres no pasarían vergüenza tratando de explicar a su infante el doble sentido de una expresión (que posiblemente escuchen a diario en programas de televisión de “humor”). La moral de la burguesía, el buen gusto de su mojigatería, son, como diría Charles Baudelaire, “caricias serviles dirigidas a pasiones de esclavos encolerizados”: «los cambios de la moral sexual influyeron menos que la necesidad de atmósferas nacionalistas en la plática. Decir “puta madre” o “¿Cómo crees que iba a coger en ese sitio?”, equivalió a extender magueyes, cordilleras, sarapes, metates, jorongos, jarritos de tequila» [Monsiváis, C. “La vida es un camote, agarre su derecha (y asegúrese de su identidad nacional)”. Proceso. 5 de mayo de 1984 (en línea)]. Es decir: el albur es impropio porque es la jerga del pueblo y las críticas de los intelectuales burgueses se dedican a denostarlo.

Desde un punto de vista revolucionario, creo que la crítica debería ir más allá. La frase de PIT II muestra la normalización del sometimiento de la mujer hacia el hombre (o de un hombre a otro hombre) por medio de la violación, es decir, la forma más degradadora de la reproducción sexual porque: «El burgués ve en su mujer un mero instrumento de producción [por lo tanto el objetivo es] abolir la situación de las mujeres como meros instrumentos de producción» [Manifiesto del Partido Comunista]. Considerando lo anterior, la lucha feminista no es una lucha de géneros sino de clases. No se trata de la ridícula moral burguesa o la lucha del feminismo burgués por cambiar el lenguaje porque sirve a un género para someter a otro, a pesar de que éste no es engendrado «por una u otra base, por la vieja o nueva base, en el seno de una sociedad dada, sino por todo el curso de la historia de la sociedad y de la historia de las bases a través de todos los siglos» [Stalin, J. El marxismo y los problemas de la lingüística. Ediciones en lenguas extranjeras (Pekín, 1976). Pág 3]. De lo que se trata aquí es de denunciar que no es posible, en un país donde la tasa de feminicidios crece de forma alarmante, no pueda pasar una ley del aborto (la capacidad de decisión de la mujer) por cuestiones morales y haya una desigualdad en las condiciones laborales entre hombres y mujeres, existan expresiones que normalicen esa violencia, ese pensamiento antirrevolucionario.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

lunes, 21 de noviembre de 2016

La lengua inglesa: ¿una imposición para la creación?

Torre de Babel. M.C. Escher
Fuente: Wikiart


Raúl Fierro*

Hace más de un mes, Bob Dylan, músico estadounidense, recibió el premio Nobel en Literatura “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”, según la Academia Sueca quien ofrece dicho reconocimiento. La importancia del galardón radica en que es una brújula, una guía de la agenda del conocimiento mundial: ¿qué nos depara en el futuro el conocimiento? y ¿cómo se piensa en la actualidad? Por ello se generó una intensa polémica sobre el evento Dylan-Nobel. Tal polémica giro alrededor de la pregunta: ¿un músico, un escritor de canciones, merece un premio que tradicionalmente se ha reservado para escritores de libros? Las masas intelectuales y críticas del país se avocaron a una pregunta que considero incombustible: la frontera entre la música y la literatura sólo la divide el sonido y un premio sólo sirve para dos cosas: ganar dinero y prestigio. Creo que esas masas han olvidado el carácter de brújula que tiene el Nobel y no se han hecho las siguientes preguntas: ¿Por qué elegir a un personaje que nunca se le ha traducido su obra a otro idioma?, ¿dentro de la Literatura, acaso la Academia Sueca nos dice que sólo las personas que escriben en inglés merecen que se les llame literato?, ¿acaso la cultura sólo se volverá accesible a aquellos que hablen inglés y las demás lenguas carecen de valor?

Bob Dylan tardó unas semanas en contestar si recibiría el premio. Su respuesta creo que fue la más correcta: recibirá el dinero del premio pero no irá a la ceremonia. Ahora que veo de nuevo las discusiones de algunos colegas en las letras, veo que han capitulado contra el inglés como lo han hecho mis compañeros en las ciencias: siguen sin discutir sobre la bofetada que la lengua inglesa, la lengua dominante en Ciencia y ahora parece ser, como nos los dice la Academia Sueca, en la Literatura, ha dado a las demás.

“Si bien es poco frecuente que escritores elijan moverse fuera de sus lenguas maternas, los científicos hoy en día lo hacen con bastante frecuencia”, nos dice Greta Shum y Tamara Pico, dos articulistas del Scientific American, en su texto “¿Tiene que ser el inglés la lengua dominante de la ciencia?”. Pero ¿qué mueve a un científico a rechazar las posibilidades de su lengua nativa para describir el mundo? Shum y Pico reflexionan al respecto: “En el mundo de la ciencia, donde las revistas en inglés (especialmente las de inglés americano) son vistas como de más prestigio, los autores nativos de lenguas alternativas redactan los manuscritos en inglés y, con frecuencia, después traducen estas obras de nuevo al idioma de su país de origen para que sean publicadas en revistas regionales más pequeñas o actas de congresos.” Es decir, al preferirse una lengua como recipiente del conocimiento implica una discriminación del resto de las publicaciones que se escriben en otro idioma. ¿Qué tiene tan valiosos el inglés que no tengan otras lenguas?, ¿qué me puede contar el inglés que no pueda contarme otras lenguas?, ¿de qué matrices culturales nos perdemos al despreciar otras lenguas como recipientes del conocimiento? “Un científico para el que el inglés no sea la lengua materna, debe forzar sus palabras naturales a un léxico alternativo rígidamente estructurado y este proceso inherentemente cambia la forma en que se registra la ciencia […] la forma en que contamos la historia, la manera en que vemos y percibimos la comunicación”, reflexionan las articulistas del Scientific American en su versión de lengua española.

En Ciencia creo que se ha perdido la batalla de las lenguas; en Literatura tengo la esperanza que aún no, pero al ver el tipo de discusiones, que se generan respecto a la polémica Dylan-Nobel, veo en las masas intelectuales de este país una sumisión a la lengua inglesa, a aceptar el destino trágico de su identidad cultural.

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

Correo electrónico: trinofiesa@gmail.com