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sábado, 13 de marzo de 2021

Campañas de vacunación: una historia científica-política

La niña enferma (Gabriël Metsu, 1660)
Fuente: Wikiart

El proceso de vacunación es un calvario y, según los expertos, no significará el reinicio de la normalidad sino la adaptación a una nueva forma de vivir. Por ello, hay que reflexionar sobre las lecciones que nos da la historia de la ciencia: ¿Qué implicaciones tuvieron en los ámbitos político, social y científico las campañas de vacunación?


A finales del siglo XVIII, Edward Jennner desarrolló la primera vacuna contra la viruela. Su método consistía en hacer una incisión en la piel de la persona donde le introducía un extracto de una llaga de viruela bovina. De esa manera la persona creaba anticuerpos contra esa enfermedad. Este método tenía un riesgo de mortalidad de entre el 2% y 3%. Sería hasta el desarrollo de los trabajos de Louis Pasteur que se reduciría ese porcentaje, dando lugar a los pilares de la investigación actual de las vacunas: atenuación del agente infeccioso, cultivo celulares seriados (pases), reforzamiento de la vacuna y la creación de otros métodos más seguros para la inmunización. Tuvo que pasar más de un siglo para que tuviéramos una herramienta efectiva contra las enfermedades. Nos dice Bermejo en su artículo “Un momento de reflexión acerca de las vacunas”, que se publicó en Sanidad Militar: «... la edad de oro de la vacunación comenzó en 1949 con el desarrollo del cultivo celular […] la vacunación, junto con la potabilización de las aguas, es la medida preventiva más eficaz para disminuir la morbi-mortalidad de un gran número de enfermedades.»


Ya con la vacuna, lo siguiente era distribuirla, adiestrar en su preparación y administración, conservarla y establecer un modelo homogéneo de organización y evaluación. Las bases de las campañas de vacunación se encuentran en el trabajo de Francisco Xavier Balmis, fundador de las Juntas de Vacuna. Dice Tuells en su artículo “Francisco Xavier Balmis y las Juntas de Vacuna, un ejemplo pionero para implementar la vacunación”, que se publicó en Salud Pública de México: «Las Juntas de Vacuna son el aparato administrativo, la estructura orgánica que determina quiénes son los actores del proceso y cómo han de relacionarse, adjudicándoles funciones tanto de intervención como de difusión y propaganda.» Son los antecedentes institucionales de los actuales órganos de salud que se dedican a la compra, distribución y evaluación de la inmunización y, como aparato del Estado, no fueron ajenas al uso político. Prosigue Tuells: «El hecho de que la metrópoli [la España de Carlos IV] acuda en ayuda de las colonias supone ciertamente un deseo de legitimar el poder central al intervenir en políticas de fomento de la salud, quizá por razones de interés económico»: ¿cuál es la causa de que la producción y distribución de la vacuna contra el SARS-CoV-2 hayan tenido tantas dificultades? Si desde una postura histórica-científica, los niños tienen que ser los primeros en vacunarse para empezar con la inmunización de rebaño: ¿Por qué el gobierno mexicano no lo ha decidido así?


«El Estado debe usar sus atribuciones cuando está en riesgo la salud de la población [establecer] que la decisión del paciente que se niega a recibir un tratamiento tiene como límite el que se ponga en riesgo la salud pública», opina Inostroza, en su artículo “Vacunación obligatoria vs voluntaria. Una pugna con historia”, que se publicó en Andes Pediátrica: Cuál es límite entre los derechos individuales y el bienestar colectivo. En un Estado burgués, es decir, uno donde la clase empresarial, los dueños de las fábricas, las farmacéuticas y el conocimiento científico, dicta la agenda política, social y económica para su beneficio: ¿realmente la salud de la clase trabajadora está entre sus prioridades o presionan, sin importar la desorganización y las acciones anticientíficas de esta campaña de vacunación, para reactivar una economía que prioriza sus ganancias?

 

Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

domingo, 28 de junio de 2020

La crítica literaria según Cervantes

José Pedro Costigliolo
Don Quijote y Sancho Panza
José Pedro Costigliolo (1902-1985)

Muchos de los estudiosos de la Física, coincidimos que entre más precisa sea la medición, mejor serán los datos para obtener una conclusión verdadera. Tycho Brahe tenía una idea muy clara de eso. Su observatorio Uraniborg fue una muestra de ello. En ese lugar Kepler obtuvo los datos con los cuales generó las ideas-bases de la astronomía actual.


¿Qué es medir? Es comparar. El patrón con el que midamos es fundamental para saber si nuestra percepción, sobre un objeto o evento, es verdadera. En el caso de la crítica literaria, el patrón de medición puede ser un libro o un autor: «… hay quien es más sabio que otro y que quien es más sabio es medida…», nos dice Sócrates en el Teeteto de Platón y Miguel Cervantes Saavedra, como lo muestra en el capítulo sexto de su obra El ingenioso hidalgo de Don Quijote de la Mancha, (cabe destacar que la obra kepleriana es contemporánea a la de Cervantes y posiblemente se viera influenciado por ésta) parece no alejarse mucho de esa idea.


En dicho pasaje, el cura y barbero, junto con la sobrina de Don Quijote y su ama de casa, entran a la biblioteca del Ingenioso Hidalgo para decidir cuales libros mandarán al corral de las gallinas para quemarlos, esto a causa de que creían que esos textos eran culpables de la locura de Don Quijote: «... el ama los vió, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo: tome vuestra merced, señor licenciado [el cura]; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten en pena de la que les queremos dar echándolos del mundo. Causó risa al licenciado la simplicidad del ama..." El ama no estaba tan lejos de esa aseveración. En el documental The Mindscape of Alan Moore, el creador de Watchmen, V de Vendetta, La liga de los caballeros extraordinarios, entre otros cómics de crítica social y científica, nos plantea que el escritor es un hechicero que con la palabra tiene la capacidad de cambiar los pensamientos y acciones de sus lectores. ¿Quién puede superar ese hechizo sino es aquel que tiene el conocimiento para discernir sobre la forma y contenido en una obra y no caer embelesado por la primera percepción? En este caso el cura tenía ese poder y acompañado del barbero, quien en la época de Cervantes representaba el complemento práctico al conocimiento teórico del cura, empezaron a configurar algunos criterios para decidir que libros salvar.


Uno de los criterios para la salvación de una obra es que sea la primera en su género. Así se salvó Los cuatro de Amadís de Gaula que «… fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este…» A partir de ese patrón de medida se irán salvando las segundas o no por disparatadas, arrogantes, la sequedad de su estilo entre otros adjetivos que se le puede dar a la técnica o idea que plasme el autor. También hay que destacar las reflexiones que tienen el barbero y el cura sobre los autores que pretenden escribir en un idioma que no sea el natal: «... lo mismo harán todos aquellos [ir al corral de las gallinas] que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.» Hablando de versos ¿desde qué postura hacer crítica a la poesía? A pesar de que el cura y barbero pretendieron salvar los libros de poesía, la sobrina de Don Quijote advirtió sobre el peligro de ese género: «Bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo estos se le antojase de hacerse pastor, y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y lo que sería peor, hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza.» Dejando en claro que el mayor peligro de la poesía es convertirnos en poetas.


Así sigue el capítulo hablando sobre el crítico cuando, influenciado por la amistad, habla bien de un libro, o cómo es la autocrítica, tan difícil no elogiarse en ella. Al final Cervantes veía al crítico de la siguiente manera: «Todo lo confirmó el barbero, y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada, por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo.» El crítico es el guía ético de la verdad: ¿cuántos conocemos que se han desviado de su responsabilidad y se han vendido por fama, fortuna o una beca?


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

domingo, 17 de mayo de 2020

“La ciencia no depende de los métodos sino de las personas”

Fuente: Google Books
Fuente: Google Books

Breve historia de la ciencia

Patricia Fara

Planeta, 2009


En el artículo “Alimentar la mente” de Lewis Carroll se menciona lo siguiente: “¿Reconoces a primera vista a una de las desafortunadas víctimas de una alimentación mental enfermiza? ¿Dudas? Mírala, buscando apresuradamente a su alrededor de una sala de lectura, probando comida tras comida -¡perdón!, libro tras libro- sin asimilar ninguno”. Siguiendo esta analogía de la alimentación mental, Breve historia de la ciencia de Patricia Fara ofrece distintos platillos que nos hacen degustar y asimilar: Orígenes, Interacciones, Experimentos, Instituciones, Leyes, Invisibles y Decisiones; que constituyen la construcción de la Ciencia a lo largo de este tiempo.


Hay varios divulgadores de la ciencia que perciben a esa actividad humana libre de los sabores políticos, sociales y económicos. Disfrutan de su supuesta pureza y se alimentan de ella, engordando su ego. Sin embargo, Patricia Fara, en su libro, nos coloca frente a otra ciencia que llena de anécdotas que se desarrollan bajo un contexto histórico, político y económico. Esa obra es “… una empresa conjunta destinada a llevar los últimos avances académicos a un público más amplio”.


“Quizá la frase ‘ver para creer’ sea cierta, pero eso depende de la forma de mirar”. Patricia Fara ofrece un punto de vista muy amplio del desarrollo histórico de la ciencia. Es algo muy notable que haya dirigido esta obra a un público que ha leído, o bien poco o nada, sobre la historia de la ciencia. A través de anécdotas desmitifica a personajes que “no aparecen porque fuesen científicos, sino [porque] desarrollaron una serie de habilidades que contribuyeron a la actual empresa científica global”. Eso permite abrir la mente de los no expertos en historia de la ciencia hacia una narración que se encuentra influenciada por “la guerra, la política y los negocios”.


“Escribir historia no es conocer los hechos y consignar lo acontecimientos en el orden correcto, también implica reinterpretar el pasado”. Esa reinterpretación la lleva a “la pregunta fundamental más fundamental [que es]: ¿Por qué la ciencia se ha hecho tan importante?”. Patricia Fara nos dice que “la ciencia no depende de los métodos sino de las personas”.


Como ejemplo, en uno de sus platillos, nos hace degustar a la cultura griega como el fundador de la mitología científica, es decir, la creación de héroes de mitos sobre el desarrollo del conocimiento científico, explicando la causa de que adoremos y veamos a ciertos personajes históricos como semidioses de la ciencia, lo cual, dejar en claro que, bajo este sistema, no encontramos en una competencia entre sujetos que se promocionan así mismos como los detentadores de la verdad. También nos dice que la cultura griega aporta otra característica de la ciencia: la utilización del medio abstracto para describir la naturaleza.


En los capítulos siguientes nos ofrece a una ciencia aderezada de situaciones sociales y políticas, lo cual, cierra con el círculo de mitos sobre lo que es la ciencia y hasta donde llega su rango de influencia y poder de credibilidad.


Patricia Fara desmitifica algunas ideas convencionales de la ciencia, gracias a su lectura fácil dedicada al público no experto y su objetivo de no hacer una historia tradicional del desarrollo científico, sino una que se mezcla con los ingredientes sociales y políticos que hacen ver a la ciencia como una construcción del conocimiento no ajeno a los deseos de las personas y los gobiernos.


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla

51 7 50 87

sábado, 2 de mayo de 2020

Infancia es destino

Niña con máscara de la muerte (Ella juega sola) (1938)
Frida Kahlo


Durante la Primera Guerra Mundial, las potencias imperialistas (Francia, Inglaterra, Alemania y Rusia) bloquearon económicamente a varios países. Esto provocó una hambruna en Europa que resentían especialmente los niños. Debido a esta situación, después de la guerra y aún con la población infantil en una situación muy vulnerable, la activista social Eglantyne Jebb gestionó en la Sociedad de las Naciones (antecesora de la Organización de las Naciones Unidas) la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños que se realizó el 26 de septiembre de 1924. Al año siguiente la Sociedad de las Naciones estableció un Día Internacional Universal del Niño que ahora cada nación conmemora en diferentes fechas, en el caso de México, se estableció el día 30 de abril y se evoca desde principios del siglo XX.

Antes de la Declaración de Ginebra, el término de la infancia no existía. En novelas como Los miserables de Víctor Hugo y Oliver Twist de Charles Dickens se muestra el abuso hacia los niños que eran tratados como adultos por lo tanto explotados de igual manera, incluso peor. Las características físicas de los niños aunado a la lógica capitalista sobre la propiedad privada, incrementaba el abuso de los patrones de las fábricas incluso de sus padres y otros adultos quienes veían en los infantes una forma de obtener ganancia. Las condiciones durante el naciente capitalismo de finales del siglo XIX, fue una época oscura para el bienestar infantil. ¿Qué tanto ha cambiado esta situación?

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT): «Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos.» Los trabajos peligrosos a los que se refiere la OIT son aquellos que impliquen abuso físico, psicológico y sexual; los que involucren el uso de herramientas peligrosas o la manipulación de cargas pesadas; también los que requieran largas jornadas laborales diurnas y nocturnas. En México, según el infograma “Trabajo infantil en México” que realizó la redacción de El Economista, 2.3 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil de los cuales casi la mitad no reciben sueldo. Que irónico que en México se conmemoren el Día del Niño justo antes del Día del Trabajo.

La crisis de la infancia se agudiza más en esta pandemia. El sistema capitalista los tiene secuestrados. Desde un México que imagina Moctezuma Barragán, titular de la Secretaría de Educación, mandata Educación a Distancia sin tener en cuenta las condiciones de la niñez en México. Los empresarios empiezan a ver un botín en esta infancia secuestrada. La educación, como medio de mejorar sus condiciones de vida, tiene un precio muy alto para los niños de la clase explotada. Los niños en situación en calle cómo podrán quedarse en casa o aquellos que tienen que trabajar para sobrevivir, para mantener a sus familias o por explotación por parte de un sistema que requiere de su sangre para seguir alimentando a las sanguijuelas que juran ser el sostén de la economía.

¿Qué nos ha pasado como sociedad que hemos permitido que la niñez llegue a tales grados de vulnerabilidad? ¿Cómo es posible que los niños no puedan salir a la calle en las ciudades sin verse en peligro? ¿Cómo es posible que permitamos un sistema de valores donde veamos a un niño como un ladrillo más en este muro que sostiene la riqueza de unos cuantos?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

domingo, 8 de marzo de 2020

El evangelio según el machismo

Marcha de mujeres (2012)
Alaa Awad
Fuente: Wikiart


Es posible que el movimiento feminista en México se ha convertido en el 43 de este gobierno. Desde sus declaraciones poco empáticas respecto a la violencia de género, el presidente desde su púlpito declara que hay enemigos ocultos que ocupan esta lucha para su beneficio. En sus redes sociales [“Sí al paro ¿o mejor no? Beatriz Gutiérrez apoya #UnDíaSinMujeres y luego se arrepiente”. Animal Político. 21 de febrero de 2020 (en línea)], la Dra. Beatriz Gutiérrez Müller se declaraba a favor del paro del 9 de marzo y la marcha del 8 de ese mismo mes, poco tiempo después se baja de ese barco donde se están subiendo también miembros del PAN y el PRI al grito de “¡Ánimo Montana!” (?) [YouTube: “Reporte Indigo (Edición 565): La fiesta de los 'dipu-tables'”]. Cumpliendo con la escala de valores de sus patrones católicos, que dominan la mayoría de los recursos estratégicos de este país, este gobierno minimiza a través de su discurso las condiciones precarias, los ultrajes y la violencia que día a día sufren las mujeres. Esta alianza católica-evangelista no comprende que este problema es histórico y no es de una lucha de géneros sino de clases.

Tal vez deberían recordar que el ocho de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer como resultado del II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas que se celebró en 1910 en Dinamarca. Dicha fecha rememora a 123 trabajadoras textiles que luchaban por sus derechos laborales y que murieron en un incendio accidental (según la versión oficial) de una fábrica en Nueva York. Las trabajadoras no pudieron salir del octavo, noveno y décimo piso del edificio que pertenecía a Max Blanck e Isaac Harris porque los propietarios habían cerrado con llave las puertas con el pretexto de evitar el robo de mercancías. ¿Qué tanto ha cambiado la situación desde hace más de un siglo?

Según datos del INEGI en su documento “Indicadores de ocupación y empleo al segundo trimestre 2015”, el 60 por ciento de las mujeres están en una situación de vulnerabilidad laboral. Además según datos de PROIGUALDAD en su documento “Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres 2013-2018”, la población femenina mexicana percibe un 30.5% menos que la población masculina en el sector industrial, 16.7% menos en el sector mercantil y 15.3% menos como profesionistas. Respecto a  la violencia de género, en el mes de enero del 2020, se suscitaron al día 10 feminicidios y aún hay una cuenta pendiente de justicia en Ciudad Juárez: «Hasta septiembre [de 2019], los homicidios a mujeres superaban ya la centena y las denuncias por desapariciones se elevaban por encima de las 250.» [Martínez Rodríguez, J. I. “No hay paz para las madres de las hijas asesinadas de Ciudad Juárez”. El País. 24 de febrero de 2020 (en línea)].

La situación para la mujer en México es grave y en un país, donde su gobierno y la clase empresarial, pone en primera instancia sus valores serviles burgueses (como los llamara el escritor y poeta Charles Baudelaire), no deja lugar más que a la movilización: «La evolución de una época histórica está determinada por la relación entre el progreso de la mujer y la libertad, ya que de las relaciones entre el hombre y la mujer, entre lo débil y lo fuerte, se desprende claramente el triunfo de la naturaleza humana sobre la bestialidad. El grado de emancipación femenina determina naturalmente la emancipación general…», nos dice el filósofo Carlos Marx en “La emancipación de las mujeres y la crítica crítica”: ¿Tal vez por eso nuestro presidente evangelista dice que el marxismo está superado y prefiere seguir su propio evangelio en forma de cartilla moral, un evangelio donde no cabe ningún tipo de lucha? Los cambios nunca han surgido por decreto o la buena voluntad de las clases dominantes, hoy lo demuestra el movimiento feminista: su lucha es la lucha de todos los explotados.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

martes, 27 de agosto de 2019

Por un lado… por el otro…

Behzad Hossein. Maestros de las ciencias y las artes (1965)
Fuente: Wikiart


En la fábula “El herrero y el biólogo” de Jorge Wagensberg encontramos expuesto uno de los dilemas científicos más importantes: el que relaciona las posibilidades y los riesgos del uso de la ciencia. Creo que es demasiado trivial decir que la ciencia es una herramienta que ha potenciado la trasformación de las sociedades, ésta permea en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, como nos dice Wagensberg en su relato: «el científico no suele detenerse demasiado a evaluar los riesgos de lo que produce». Lo que lleva a preguntarme ¿cuáles son los motivos que lleva al científico a ignorar esos riesgos?

A veces consideramos que los conceptos científicos son muy elevados para la mayoría de la población. Esta consideración lleva a que «la comunidad científica genera muy poca opinión científica» ¿Qué postura del científico, frente a su trabajo y sus alcances, le hace preferir no generar un debate? Cuando se presenta este debate: ¿Cuáles son las causas que lo ocasiona?

La ciencia tiene un claro impacto en la vida social, económica y política. Si la población, que recibe los beneficios y riesgos de esta herramienta del conocimiento, no logra apropiarse de un saber científico básico «entonces difícilmente se generará el debate en la sociedad […] ¿cómo se va a generar opinión pública en ciencia si no existe, previamente, una comprensión pública de la ciencia?» ¿Cuáles son los elementos mínimos que debe tener la sociedad para debatir sobre un tema científico

En la historia de la ciencia podemos encontrar ejemplos de debates científicos que nos podrían a pensar sobre los intereses de una ciencia enmarcada en el sistema capitalista y las posibilidades de la ciencia para resolver los problemas urgentes y emergentes de las comunidades, si éstas se apropian del conocimiento científico.

Por un lado tenemos que la termodinámica permitió el desarrollo de las máquinas de vapor. Ese invento dio lugar al ferrocarril y la producción en serie. Se redujo el tiempo de los traslados y ciertos productos inaccesibles para algunos grupos sociales se volvieron de uso cotidiano. Por otro lado la construcción del ferrocarril en Estados Unidos, provocó la matanza de los pueblos de las llanuras y la extinción del bisonte salvaje; las trabajadoras de las maquiladoras nos disfrutaban de la misma calidad de vida que los dueños de las fábricas, a pesar que de que se producía más en menos tiempo, las jornadas laborales eran extenuantes.

Por un lado tenemos que El origen de las especies de Darwin dio lugar a una mejor compresión sobre la evolución y la influencia de los seres vivos con el medio ambiente. También fue un golpe duro contra la autoridad epistemológica del poder eclesiástico, uno que situó a la Iglesia fuera de un lugar que no le corresponde: hablar sobre las verdades del mundo material. Por otro lado la teoría de Darwin la utilizaron economistas y sociólogos, afines al sistema capitalista, para justificar el orden eterno de la sociedad y las conquistas civilizatorias europeas que han propiciado la extinción de especies y grupos sociales.

Así podemos ir encontrando otros ejemplos que van generando espacio para el debate en la sociedad. Un debate que debe llegar a una población que tenga la capacidad y el valor de decidir qué es lo que necesita de la ciencia y no le deje este trabajo a unos cuántos. Una población capaz de exigir a la comunidad científica investigar y proponer soluciones en un mundo donde la voraz máquina del capitalismo quema bosques y seca lagos. Concluyo con esta reflexión de la fábula de Wagensberg: «El progreso (y la prevención de temibles regresos) sólo tiene sentido si la sociedad se regala a sí misma la forma de definir, en cada momento y lugar, el alcance de tales limitaciones.»

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
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domingo, 30 de diciembre de 2018

¡Feliz año nuevo (del calendario que usted guste)!

Calendario soviético 1930
Fuente: Wikipedia


El calendario es una de las tecnologías más antiguas y de mayor importancia de la historia humana. Un calendario conecta a lo celestial (el movimiento de los astros) con lo terrenal (las actividades sociales, políticas y religiosas). “Toda gran civilización ha mirado a los cielos”, diría Alexander Von Humboldt en la Medición del mundo de Daniel Kehlmann pero esa frase puede llevarse más allá: “Todas las civilizaciones han mirado los cielos”. ¿Cómo saber las temporadas de migración de los animales para cazarlos? ¿Cómo conocer los períodos de cosecha? ¿Cuándo cobraría la iglesia católica sus diezmos de cada festividad sin una cuenta sistematizada de los días?

Existen tres tipos de calendarios según el ciclo del Sol, la Luna u otros astros (calendario sideral). El que se utiliza actualmente es un calendario solar que evolucionó del mesopotámico, pasó al juliano y, finalmente, se convirtió en el gregoriano. El mesopotámico era un calendario de 365 días con 12 meses de 30 días cada uno. Tenía un error que se corregía añadiendo cinco días que se distribuían en ciertos meses (usualmente se elegían por argumentos religiosos o políticos). Una de las reformas más importantes al calendario mesopotámico fue el romano que terminó convirtiéndose en el calendario juliano. Se le nombró así en honor a su reformador el emperador romano Julio César en el año 46 antes de Cristo. Ese nuevo calendario consistía en 365 días que se dividían en doce meses. Su error era de tres días de adelanto en los equinoccios cada cuatro siglos. En 1582, con la llegada del poder papal y el sistema feudal, como régimen económico dominante, se reformó el calendario juliano gracias a los trabajos de Copérnico (el sistema planetario heliocéntrico) producto de una convocatoria que lanzó el Papa Gregorio XIII. Este cambio tuvo como objetivo conocer las fechas exactas de diversas festividades religiosas para el cobro de tributos. Ya para esa época el calendario juliano tenía un retraso de trece días con el calendario gregoriano el cual rige actualmente nuestras actividades.

Sin embargo el primer calendario de la historia fue lunar. En el año 2004, arqueólogos, que trabajaban en las llanuras escocesas de Aberdeenshire, hallaron el calendario más antiguo del mundo: «El calendario parece imitar las fases de la luna con el fin de realizar un seguimiento de los meses lunares en el transcurso del año. Lo más impresionante de este hallazgo es que es obra de sociedades de cazadores-recolectores que vivieron hace unos 10.000» [“Arqueólogos descubren el calendario más antiguo del mundo”. RT. 15 de julio de 2013 (en línea)]. Es decir un poco más de 7000 años antes que apareciera el primer alfabeto.

Ha habido otros tipos de calendarios que se han generado por diversas causas como políticas (calendario revolucionario francés) o productivas (calendario soviético). También ha habido varios intentos de reforma al calendario actual como el mundial propuesto por Elizabeth Achelis: «El calendario mundial es un intento de darle un empuje de estabilidad y a la medición del año y permanencia del reloj, la regla y la escala.

»Dividiría el año en trimestres de 13 semanas, cada trimestre comenzando un domingo. El primer mes de cada trimestre tendría 31 días, los otros 30. Como esto suma solo 364 días, se insertará un día adicional entre el 30 de diciembre y el 1 de enero. En los años bisiestos, se insertará otro día adicional después de 30 de junio.» [“Elisabeth Achelis, Calendar Reformer”. The New York Times. 15 de febrero de 1973 (en línea, traducción mía)] Pero ¿por qué, a pesar de que conocemos de manera muy precisa los movimientos de los astros, no tenemos un calendario más preciso?

El calendario es una de las pruebas más fehacientes de uno de los principales postulados marxistas: «El régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época» [prólogo de Engels a la edición alemana de 1883 del Manifiesto del Partido Comunista]. El calendario es una tecnología que muestra las necesidades religiosas, políticas y civiles de una sociedad. Ese aparato surge a partir de la exigencia de organizar las riquezas que sustraemos de la Tierra. ¿Acaso nuestras compras, trabajo y crisis sociales cotidianas o no, las regula un sistema que surge de los cielos y toma forma en nuestras ideas y regímenes económicos?

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
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domingo, 9 de diciembre de 2018

Qué edad tiene la Tierra o cómo las transnacionales intentaron ocultarla

Clair Patterson
Fuente: Página web de Caltech


A lo largo de la historia de la ciencia se ha demostrado que todo los fenómenos naturales y sociales, que antes se pensaba que eran rígidos (eternos), son en realidad flexibles (en constante cambio). Engels, en su obra Dialéctica de la naturaleza, nos dice: «lo que se consideraba eterno pasaba a ser perecedero y la naturaleza toda se revelaba como algo que se movía en perenne flujo y eterno ciclo».

La ciencia también se rige por la base económica. A través de la ciencia, es decir, la interpretación de los datos que se obtienen de la naturaleza, grupos de científicos mercenarios, a sueldo de las transnacionales, han tratado de usar la inmutabilidad del universo como argumento para justificar que el sistema es eterno, inamovible e invencible. Sin embrago otro grupo, aquel que busca la verdad y entiende que la naturaleza «se revelaba como algo que se movía en perenne flujo y eterno ciclo», han mantenido una lucha contra quienes quieren conservar una base económica que es dañina para el ser humano y la naturaleza. Uno de esos científicos fue Clair Patterson y su lucha se desató a través del descubrimiento de la edad exacta de la Tierra.

El primer intento de calcular la edad de la Tierra proviene de las investigaciones bíblicas del obispo irlandés James Ussher quien comparando la fecha de muerte del rey babilónico Nabucodonosor, quien aparece en el Antiguo Testamento, y la genealogía de los profetas anteriores a ese acontecimiento, calculó que Dios creó la Tierra el 22 de octubre del año 4004 antes de Cristo a las seis de la tarde. Este dato se arrojó en el año 1650, es decir, un poco más de veinte años después del juicio de Galileo quien demostró, aunque con algunas lagunas de datos que después Kepler rellenaría, que la bóveda celeste no era inmutable y después de medio siglo de la tesis entre las cosas naturales y las divinas de Giordano Bruno que dicta que la Biblia sólo es un compendio de historias que nos enseñan una moral y ética (la cristiana) y si queremos saber sobre la naturaleza necesitamos ir a los hechos y usar la razón.

Los hechos: el uranio es un material radioactivo que decae en plomo. Ese decaimiento tarda miles de millones de años. Los meteoritos, residuos del violento nacimiento de nuestro planeta, contienen una cierta cantidad de plomo que si se compara con la cantidad de uranio de ese mismo objeto celeste, podemos deducir la edad de la Tierra incluso de nuestro Sistema Solar. Clair Patterson, quien creó y usó por primera vez un cuarto ultralimpio para evitar la contaminación por plomo ambiental de sus muestras, encontró que la edad de la Tierra es de 4500 millones de años. La razón: Sin embargo siguió utilizando su cuarto ultralimpio para comparar muestras de las aguas superficiales y profundas del Océano Pacífico y capas de hielo superficiales y profundas de la Antártida. Encontró que el plomo era cientos de veces mayor a lo que se esperaba y que éste sólo podía provenir de las gasolinas y pinturas que fabricaban las industrias petroleras y químicas.

El plomo es una neurotoxina y esto se sabía desde la época de la Antigua Roma. Sin embargo como eran los esclavos quienes sacaban de las minas este material y, en el actual sistema capitalista, los obreros quienes manejaban esta sustancia por lo tanto quienes sufrían alucinaciones que los llevaban a la muerte; a los esclavistas y a los capitalistas no les interesaba la muerte de sus explotados mientras las ganancias y privilegios para ellos siguieran inmutables. Por ejemplo, para acabar con la razón de que el plomo es dañino, la empresa General Motors contrató a Robert Kehoe para justificar que la cantidad de plomo estuvo y seguirá estando en la misma cantidad en el ambiente por lo tanto no es dañino para la salud. Sin embargo Clair Patterson sabía que la naturaleza cambia, se mueve y evoluciona, con esa convicción pasó veinte años en las cortes estadounidenses para lograr, en 1970, la prohibición del plomo como material en pinturas, gasolinas, juguetes y otros productos.

Los sistemas no son eternos, la naturaleza física y social cambia constantemente, lento como los millones de años que necesita la aparición de una nueva especie o cientos y decenas de años de prueba y error de las revoluciones, pero al final nada es eterno y el sistema social, como el natural, están propensos a evolucionar: sólo hay que dar un empujón.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 1 de abril de 2017

Faraday: Hijo de Vulcano

Grabado de un retrato de Faraday
Fuente: Wikipedia


Raúl Fierro*

Hay un libro sobre biografías históricas que me fascina: Vidas imaginarias de Marcel Schwob. Estas biografías, a diferencia de la mayoría que describen los grandes trabajos y hazañas de personajes ilustres, mencionan los detalles cotidianos de su vida (sus amores, miedos, odios entre otras emociones que nos hacen humanos):

“Cuando Lucrecio volvió había con él en la alta casa vacía, en el atrio severo y entre esclavos mudos, una mujer africana, bella bárbara y malvada. […] Lucrecio había visto las facciones sangrientas, las guerras de partidos y la corrupción política. Estaba enamorado.”

El gran Lucrecio, uno de los grandes pensadores del antiguo Imperio Romano, debido a ese enamoramiento y posterior rechazo, se encierra en la biblioteca por despecho:

“La voluptuosidad creció en furor y quiso cambiar de persona. Llegó hasta la extremidad aguda en que se expande alrededor de la carne, sin penetrar hasta las entrañas. La africana se acurrucó en su corazón extranjero. Lucrecio se desesperó al no poder consumar el amor. La mujer se tornó altanera, melancólica y silenciosa, parecida al atrio y a los esclavos. Lucrecio anduvo errabundo en la sala de los libros.”

Su amor imposible con una esclava africana da como producto uno de las grandes obras de la filosofía natural: Sobre la naturaleza de las cosas. ¿Qué emociones humanas motivaron los pensamientos que conforman a la humanidad? ¿Acaso no vivimos un cúmulo de sentimientos disfrazados de conocimiento? ¿El odio, el amor, la terquedad, la pasividad, la cobardía la valentía, lo pagano y lo divino son ingredientes de las ciencias y las artes?

Emulando la escritura en Vidas imaginarias de Marcel Schwob, describiré la vida de Michel Faraday, físico inglés que nos dio la posibilidad de la era eléctrica:

Explotó el Tambora y sus cenizas cubrieron el cielo de toda Europa. Michel Faraday nació bajo el manto furioso de Vulcano, dios de los herreros. Su infancia transcurrió en el taller de su padre donde las chispas de las herraduras estimulaban su imaginación infantil que se formaba con las enseñanzas bíblicas de su madre. Faraday era sandemaniano. Sus rituales diarios estaban consagrados al dios judío y mantenía siempre en su mente un pasaje:

“Desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las obras. De manera que son inexcusables, por cuanto conociendo a Dios, no le glorificaron como a Dios.” Romanos 1:20-21.

Conoció a Dios a través de los campos eléctricos y magnéticos que enlazan los cuerpos, del movimiento de los imanes y su relación con el flujo eléctrico, la ionización de los átomos, la licuefacción de los gases y la ionización del agua. Tuvo que inventar nuevas palabras para los hombres, para que estos entendieran las manifestaciones de Dios que han estado escondidas desde la creación del universo.

Dejad que los niños se acerquen a mí, dicta Jesús. Faraday dejó que se acercarán a él. Creó las “Lecturas de Navidad” y las “Conferencias vespertinas de los viernes” para que los niños conocieran los fenómenos de la Naturaleza. Su legado dio frutos que impulsaron a Inglaterra como centro neurálgico del conocimiento científico.

Un día sentado en su sillón favorito, vio el crepitar de las chispas del fuego en su chimenea, su padre, el herrero, apareció martillando, sus ojos se cerraron y desapareció la luz de Vulcano de este mundo.

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

Correo electrónico: trinofiesa@gmail.com

lunes, 13 de marzo de 2017

Algunas mujeres científicas

Retrato de Madame du Châtelet
Fuente: Wikipedia
El ocho de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. Dicho día se instauró como uno de los resultados del II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas que se celebró en 1910 en Dinamarca. Dicho día rinde un homenaje a las 123 trabajadoras textiles que luchaban por sus derechos laborales y que murieron en un incendio accidental (según la versión oficial) de una fábrica en Nueva York. Las trabajadoras no pudieron salir del octavo, noveno y décimo piso del edificio porque los propietarios del lugar, Max Blanck e Isaac Harris, habían cerrado con llave las puertas para evitar el robo de mercancías.

Con motivo de este día, he decidido presentar pequeñas reseñas biográficas de las mujeres que dedicaron su vida a la ciencia y que me han sorprendido por sus contribuciones:

Hypatia: Nació en Alejandría, faro del conocimiento de la antigua Grecia y lugar de la biblioteca más grande del mundo antiguo. Sus investigaciones fueron en el plano de la astronomía y la matemática. Su visión científica era tan potente que descubrió el movimiento elíptico de los planetas mil doscientos años antes que Kepler tratará de quitar de la mente las órbitas circulares a Galileo. Una turba iracunda de cristianos, que tuvo como resultado el incendio de la Biblioteca de Alejandría y la pérdida más trágica del conocimiento, la asesinó despellejándola, arrastrándola en la calle y, al final, lapidándola. Recomiendo ver la película Ágora que relata su vida y obra.
Madame du Châtelet: Noble francesa, matemática y traductora de Newton. Su capacidad para entender los conceptos científicos, le hizo ver el potencial de las ideas newtonianas del universo, los tratados de cometas de Maupertuis y convencer a Voltaire sobre el poderío de la ciencia newtoniana. Murió el día que terminó de traducir al francés los Principia, obra cumbre de Newton y piedra fundamental de la Física Clásica.
Margareth Cavendish: Noble inglesa, poeta, divulgadora de las ideas atomistas de Gassendi y filósofa natural. Primera mujer en asistir a una conferencia en la Royal Society (institución científica exclusiva para hombres nobles de la sociedad inglesa del siglo XVII). En la conferencia conoció las ideas de Robert Boyle y escribió un libro controvertido donde discutía las ideas experimentales que se mostraron en esa disertación. Murió a los cincuenta años y sus restos descansan en la Abadía Westminster, panteón de los grandes personajes ingleses.
Mary Somerville: Matemática y astrónoma escocesa. Su capacidad científica le hizo develar los secretos del movimiento de Urano y descubrir los colores invisibles del Sol. Siempre a la vanguardia, fue la primera mujer en ser socia de la Royal Society y en apoyar al derecho al voto de la mujer. Cuando murió, el diario The London Post la nombró la “Reina de la ciencia del siglo XIX”. Recomiendo ver la película Mr. Turner donde Mary Somerville tiene un pequeño cameo y explica, al gran colorista del siglo XIX, la naturaleza del color.
Emily Noether: Matemática alemana que Einstein consideró la mejor del siglo XX. Su trabajo es fundamental para la física moderna ya que descubrió el porqué de la existencia de las leyes de la conservación en la naturaleza: Existe simetría en un sistema si y solo si existe una ley de conservación (teorema de Noether). A pesar de fundar las bases del trabajo de la física teórica actual, el machismo académico obstaculizó su trabajo en las universidades hasta tal punto que tuvo que dar clases con el nombre de su amigo David Hilbert. Nunca recibió paga por su trabajo docente a causa de ser mujer. Murió de una enfermedad desconocida, sus cenizas se encuentran en la biblioteca de M. Carey Thomas.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87