Mostrando entradas con la etiqueta Átomo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Átomo. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de diciembre de 2018

Qué edad tiene la Tierra o cómo las transnacionales intentaron ocultarla

Clair Patterson
Fuente: Página web de Caltech


A lo largo de la historia de la ciencia se ha demostrado que todo los fenómenos naturales y sociales, que antes se pensaba que eran rígidos (eternos), son en realidad flexibles (en constante cambio). Engels, en su obra Dialéctica de la naturaleza, nos dice: «lo que se consideraba eterno pasaba a ser perecedero y la naturaleza toda se revelaba como algo que se movía en perenne flujo y eterno ciclo».

La ciencia también se rige por la base económica. A través de la ciencia, es decir, la interpretación de los datos que se obtienen de la naturaleza, grupos de científicos mercenarios, a sueldo de las transnacionales, han tratado de usar la inmutabilidad del universo como argumento para justificar que el sistema es eterno, inamovible e invencible. Sin embrago otro grupo, aquel que busca la verdad y entiende que la naturaleza «se revelaba como algo que se movía en perenne flujo y eterno ciclo», han mantenido una lucha contra quienes quieren conservar una base económica que es dañina para el ser humano y la naturaleza. Uno de esos científicos fue Clair Patterson y su lucha se desató a través del descubrimiento de la edad exacta de la Tierra.

El primer intento de calcular la edad de la Tierra proviene de las investigaciones bíblicas del obispo irlandés James Ussher quien comparando la fecha de muerte del rey babilónico Nabucodonosor, quien aparece en el Antiguo Testamento, y la genealogía de los profetas anteriores a ese acontecimiento, calculó que Dios creó la Tierra el 22 de octubre del año 4004 antes de Cristo a las seis de la tarde. Este dato se arrojó en el año 1650, es decir, un poco más de veinte años después del juicio de Galileo quien demostró, aunque con algunas lagunas de datos que después Kepler rellenaría, que la bóveda celeste no era inmutable y después de medio siglo de la tesis entre las cosas naturales y las divinas de Giordano Bruno que dicta que la Biblia sólo es un compendio de historias que nos enseñan una moral y ética (la cristiana) y si queremos saber sobre la naturaleza necesitamos ir a los hechos y usar la razón.

Los hechos: el uranio es un material radioactivo que decae en plomo. Ese decaimiento tarda miles de millones de años. Los meteoritos, residuos del violento nacimiento de nuestro planeta, contienen una cierta cantidad de plomo que si se compara con la cantidad de uranio de ese mismo objeto celeste, podemos deducir la edad de la Tierra incluso de nuestro Sistema Solar. Clair Patterson, quien creó y usó por primera vez un cuarto ultralimpio para evitar la contaminación por plomo ambiental de sus muestras, encontró que la edad de la Tierra es de 4500 millones de años. La razón: Sin embargo siguió utilizando su cuarto ultralimpio para comparar muestras de las aguas superficiales y profundas del Océano Pacífico y capas de hielo superficiales y profundas de la Antártida. Encontró que el plomo era cientos de veces mayor a lo que se esperaba y que éste sólo podía provenir de las gasolinas y pinturas que fabricaban las industrias petroleras y químicas.

El plomo es una neurotoxina y esto se sabía desde la época de la Antigua Roma. Sin embargo como eran los esclavos quienes sacaban de las minas este material y, en el actual sistema capitalista, los obreros quienes manejaban esta sustancia por lo tanto quienes sufrían alucinaciones que los llevaban a la muerte; a los esclavistas y a los capitalistas no les interesaba la muerte de sus explotados mientras las ganancias y privilegios para ellos siguieran inmutables. Por ejemplo, para acabar con la razón de que el plomo es dañino, la empresa General Motors contrató a Robert Kehoe para justificar que la cantidad de plomo estuvo y seguirá estando en la misma cantidad en el ambiente por lo tanto no es dañino para la salud. Sin embargo Clair Patterson sabía que la naturaleza cambia, se mueve y evoluciona, con esa convicción pasó veinte años en las cortes estadounidenses para lograr, en 1970, la prohibición del plomo como material en pinturas, gasolinas, juguetes y otros productos.

Los sistemas no son eternos, la naturaleza física y social cambia constantemente, lento como los millones de años que necesita la aparición de una nueva especie o cientos y decenas de años de prueba y error de las revoluciones, pero al final nada es eterno y el sistema social, como el natural, están propensos a evolucionar: sólo hay que dar un empujón.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

miércoles, 11 de enero de 2017

Niels Bohr: A ciegas en el mundo atómico

Niels Bohr
Fuente: Wikipedia



Raúl Fierro*

Los resultados que se obtuvieron a partir de los experimentos de Rutherford y las líneas espectrales de los átomos fue una sacudida para la física de principios del siglo XX. Antes de todo esto, se creía que la física estaba resuelta y que no habría nada que el conocimiento humano no pudiera predecir o explicar, un sueño del que abruptamente despertaron varios físicos al encontrarse con un comportamiento anómalo en un mundo que recién se exploraba: el mundo atómico.
La física de Newton y de Maxwell predicen espectros continuos, la física experimental de los átomos  (fenómenos que no ocurren a simple vista) predicen espectros discretos (como si viéramos hoyos en en la naturaleza)  y ponían en duda a las teorías que, durante más de trescientos años, habían dado certidumbre a la Física. Ante este caos llega una idea audaz de parte de un físico danés: Niels Bohr.
Niels Bohr nace en Copenhague en el año de 1885 y muere en ese mismo lugar el 18 de noviembre de 1962. Bohr propuso una solución: el átomo tiene "hoyos" energéticos, es decir, sólo ciertas energías se permiten en el comportamiento de éste como si la naturaleza suave y continua que vemos con nuestros ojos, fuera producto de una que está llena de agujeros. Esta idea audaz, antes de que la publicara, se la mencionó a su hermano en una carta en 19 de junio de 1912:

“Estimado Harald,
Quizás yo he averiguado un poco sobre la estructura de los átomos. No he hablado sobre esto con alguien, pero por otra parte no podría escribirte tan pronto sobre ello. Si tengo razón esto no sería una sugerencia de la naturaleza de una posibilidad (es decir, una imposibilidad, como la teoría de J.J Thomson) de un poco de la realidad. Ha crecido de la pequeña información que recibí de la absorción de los rayos α (de la pequeña teoría que yo escribí hace tiempo). Yo entiendo que podría estar equivocado; porque esto no ha funcionado totalmente, todavía (yo pienso que no); tampoco, creo que Rutherford piensa que es completamente insensata; él es un hombre honesto, y nunca diría que está convencido de algo que no fuera algo totalmente trabajado. Créeme, yo estoy ávido por terminarlo pronto, para lo cual me he tomado un par de días del laboratorio (éste también es un secreto).
Éste es un intento de saludo para quién yo anhelo hablar muy pronto.
Suyo Niels.”

Esta idea, que más tarde aprenderíamos en nuestras clases de secundaria como el modelo atómico de Bohr, se publicó en julio de 1913 con el título On the Constitution of Atoms and Molecules. El físico Otto Stern no recibiría bien este artículo: "Si esas vaciladas de Bohr resultan ser ciertas, me retiro de la física", dijo Stern respecto al trabajo de Bohr. Más tarde Einstein describiría a Bohr de la siguiente manera:

“Lo que es tan maravillosamente atractivo de Bohr como científico es su rara mezcla de audacia y precaución. Pocas veces ha habido un investigador que tuviera una intuición tan profunda de los problemas ocultos combinada con un sentido crítico tan desarrollado. Su conocimiento de cada detalle no lo distrae del principio básico subyacente. Es sin lugar a duda uno de los más grandes descubridores científicos de nuestra época.”

Ya han pasado más de cien años de estas ideas y experimentos, comprendemos más la estructura de los átomos pero aún hay mucho que resolver, muchas discusiones que generar y espero que la polémica se cree con lo que supuestamente ya comprendemos porque a través de ella el conocimiento camina, sin ella se estanca.

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

Correo electrónico: trinofiesa@gmail.com