domingo, 28 de junio de 2020

La crítica literaria según Cervantes

José Pedro Costigliolo
Don Quijote y Sancho Panza
José Pedro Costigliolo (1902-1985)

Muchos de los estudiosos de la Física, coincidimos que entre más precisa sea la medición, mejor serán los datos para obtener una conclusión verdadera. Tycho Brahe tenía una idea muy clara de eso. Su observatorio Uraniborg fue una muestra de ello. En ese lugar Kepler obtuvo los datos con los cuales generó las ideas-bases de la astronomía actual.


¿Qué es medir? Es comparar. El patrón con el que midamos es fundamental para saber si nuestra percepción, sobre un objeto o evento, es verdadera. En el caso de la crítica literaria, el patrón de medición puede ser un libro o un autor: «… hay quien es más sabio que otro y que quien es más sabio es medida…», nos dice Sócrates en el Teeteto de Platón y Miguel Cervantes Saavedra, como lo muestra en el capítulo sexto de su obra El ingenioso hidalgo de Don Quijote de la Mancha, (cabe destacar que la obra kepleriana es contemporánea a la de Cervantes y posiblemente se viera influenciado por ésta) parece no alejarse mucho de esa idea.


En dicho pasaje, el cura y barbero, junto con la sobrina de Don Quijote y su ama de casa, entran a la biblioteca del Ingenioso Hidalgo para decidir cuales libros mandarán al corral de las gallinas para quemarlos, esto a causa de que creían que esos textos eran culpables de la locura de Don Quijote: «... el ama los vió, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo: tome vuestra merced, señor licenciado [el cura]; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten en pena de la que les queremos dar echándolos del mundo. Causó risa al licenciado la simplicidad del ama..." El ama no estaba tan lejos de esa aseveración. En el documental The Mindscape of Alan Moore, el creador de Watchmen, V de Vendetta, La liga de los caballeros extraordinarios, entre otros cómics de crítica social y científica, nos plantea que el escritor es un hechicero que con la palabra tiene la capacidad de cambiar los pensamientos y acciones de sus lectores. ¿Quién puede superar ese hechizo sino es aquel que tiene el conocimiento para discernir sobre la forma y contenido en una obra y no caer embelesado por la primera percepción? En este caso el cura tenía ese poder y acompañado del barbero, quien en la época de Cervantes representaba el complemento práctico al conocimiento teórico del cura, empezaron a configurar algunos criterios para decidir que libros salvar.


Uno de los criterios para la salvación de una obra es que sea la primera en su género. Así se salvó Los cuatro de Amadís de Gaula que «… fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este…» A partir de ese patrón de medida se irán salvando las segundas o no por disparatadas, arrogantes, la sequedad de su estilo entre otros adjetivos que se le puede dar a la técnica o idea que plasme el autor. También hay que destacar las reflexiones que tienen el barbero y el cura sobre los autores que pretenden escribir en un idioma que no sea el natal: «... lo mismo harán todos aquellos [ir al corral de las gallinas] que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.» Hablando de versos ¿desde qué postura hacer crítica a la poesía? A pesar de que el cura y barbero pretendieron salvar los libros de poesía, la sobrina de Don Quijote advirtió sobre el peligro de ese género: «Bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo estos se le antojase de hacerse pastor, y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y lo que sería peor, hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza.» Dejando en claro que el mayor peligro de la poesía es convertirnos en poetas.


Así sigue el capítulo hablando sobre el crítico cuando, influenciado por la amistad, habla bien de un libro, o cómo es la autocrítica, tan difícil no elogiarse en ella. Al final Cervantes veía al crítico de la siguiente manera: «Todo lo confirmó el barbero, y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada, por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo.» El crítico es el guía ético de la verdad: ¿cuántos conocemos que se han desviado de su responsabilidad y se han vendido por fama, fortuna o una beca?


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

domingo, 14 de junio de 2020

La educación y la libertad de expresión

Mujer leyendo (1879)
Edouard Manet


De acuerdo con el Teeteto de Platón, la opinión es la base de la libertad de expresión. En esa obra, Sócrates propone una definición de ese concepto:


«Sócrates: […] hemos adelantado lo suficiente como para no buscarlo [el saber] de ninguna manera en la percepción [los sentidos cerebrales y las emociones], sino en aquella otra actividad que desarrolla el alma cuando se ocupa en sí misma y por sí misma lo que es.

Teeteto: Yo creo, Sócrates, que esta actividad del alma se le llama opinar.»


Si entendemos al alma como conocimiento, entonces la opinión es la expresión del conocimiento que un sujeto posea sobre un tema. Si la opinión es verdadera, el ejercicio de la libertad de expresión es más útil para conocer y resolver los problemas de las situaciones que se nos presentan. Sócrates dice: «… la opinión falsa es una opinión errónea que se produce cuando alguien confunde en su pensamiento dos cosas, ambas existentes, y dice que una es la otra.» Por lo tanto, para ofrecer una opinión verdadera, debo tener claro los conceptos que surjan de un acontecimiento. La libertad de expresión, a través de la opinión del sujeto, aportará al planteamiento y la solución de los problemas urgentes y emergentes de la sociedad, cuidar que la opinión sea verdadera es la base de un buen ejercicio de la libertad de expresión.


El sujeto que posea conocimiento sobre un acontecimiento puede ofrecer opiniones verdaderas para plantear y solucionar problemas. Por ello la libertad de expresión es un derecho que conlleva una gran responsabilidad. Si la opinión es falsa sólo enturbiará más una situación y prolongará el padecimiento de los problemas que surjan de ella. Ejercer de forma maliciosa la libertad de expresión (la propagación de noticias falsas, información que genere pánico y confusión) es un atentado contra la humanidad. Por lo anterior, es pertinente y necesario, no sólo informarse, sino investigar sobre lo que deseamos opinar.


La escuela es donde probamos nuestro conocimiento y nos dotamos de herramientas para dar opiniones verdaderas. En ella se expresa la educación la cual dota al sujeto de referentes teóricos, empíricos y artísticos que le ayudan a poseer una visión sobre el mundo que lo rodea. Entonces la educación, como herramienta para lograr una opinión verdadera, ayuda al uso de la libertad de expresión. Cómo podría ayudar el docente en el uso de la libertad de expresión.


Si la opinión verdadera se logra a través de la investigación entonces el papel del docente es apoyar en el desarrollo de habilidades de pensamiento y operativas del estudiante para que éste haga preguntas, determine caminos para resolverlas a través de la realización de tareas bibliográficas (lectura y redacción de textos), de campo (entrevistas y encuestas), de experimentación (natural y social), de medición y cálculo (registro en tablas y uso de algoritmos), de diagramas y dibujos (realización de gráficas y modelos) y de exploración (salidas a lugares características de la comunidad y el registro en bitácoras). Éstas ayudarán a que el estudiante pueda formarse una opinión con base en la posesión de un saber sobre el acontecimiento que vive. Entonces la opinión del estudiante, a través de la investigación escolar, lo dota de una capacidad para ejercer su libertad de expresión para el beneficio colectivo.


Los docentes tenemos una gran responsabilidad con el cómo las comunidades procesan la información que les llega. Por ello debemos informarnos, ser sensibles a las necesidades de los estudiantes bajo nuestra guía y dotar de las mejores herramientas para que lxs niñxs y jóvenes puedan enfrentar esta crisis civilizatoria que padecemos. Además de organizar a las comunidades escolares para que exijan al Estado las condiciones mínimas para que éstas enfrenten los embates de las hienas empresariales que quieran aprovecharse de la situación y establezcan las bases para una nueva sociedad, un nuevo sistema, más allá de una nueva normalidad.


Raúl Fierro 

Casa de las Ciencias de Oaxaca

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jueves, 11 de junio de 2020

Georges Lemaître: el científico-sacerdote

Fuente: https://chile.as.com/


Este año se cumplen más de cinco décadas de una de las pruebas más contundentes contra la idea de que el universo se generó de forma espontánea: el descubrimiento de Arno Penzias y Robert Wilson: la radiación de fondo cósmico de microondas. Esta radiación, que permea todo el universo, es luz remanente del evento que se cataloga como “Big Bang” el cual dio origen a nuestro universo. Esta luz invisible a nuestros ojos, como la que sentimos al poner nuestra mano encima de una fogata, se predijo a partir de las ecuaciones de la relatividad general de Einstein.


La relatividad general dicta que la fuerza de gravedad es consecuencia de una deformación del espacio-tiempo a causa de la masa de un objeto. Es una explicación tan sencilla que se podría ejemplificar de la siguiente manera: Acuéstate sobre tu colchón, pon una canica cerca de tu cuerpo, ésta se desplazará hacia ti, en cierta forma podemos decir que la estás atrayendo, así actúa la gravedad desde la teoría de Einstein. Si el objeto es muy masivo, como nuestro sol, el tiempo “visto” desde un observador en la Tierra, “camina” de forma más lenta que si nos encontramos cerca del Sol.


Un evento que explica la relatividad general es el origen de nuestro universo. Las ecuaciones de esta teoría, nos dice que el universo estuvo concentrado en un punto. Esta interpretación, la hizo un sacerdote jesuita: Georges Lemaître. Sus motivaciones fueron religiosas y éstas se materializaron en una lógica matemática y metodología científica.


Las observaciones astronómicas en la década de los treinta de Edwin Hubble, quien también fue un gran boxeador (sus promotores querían que peleará contra Jack Johnson en ese entonces campeón mundial de pesos pesados), hicieron constatar a los físicos que el universo se expande. El sacerdote-científico Georges Lemaître, quien basó sus suposiciones en las preguntas que arrojaba la filosofía tomista la cual plantea que el universo empezó como un átomo primitivo, encontró en las ecuaciones de Einstein una base teórica-matemática sobre la cual dio forma a sus suposiciones y a los datos experimentales de Hubble. El Papa Pío XII quiso aprovechar este trabajo para apoyar sus ideas religiosas. Lemaître le previno de hacer esto. Para Lemaître la religión y la ciencia tienen diferentes propósitos para el conocimiento, pero se complementaban en una gran cosmovisión: "Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión", dijo Lemaître en una entrevista para The New York Times que se tituló “Dos caminos a la verdad”. El siguiente paso sería convencer a sus colegas científicos de que la teoría era correcta.


El nombre de la teoría del Big Bang se lo designó el físico Fred Hoyle, quien fuera uno de los grandes enemigos de esta teoría. En una serie de conferencias de la BBC como conductor emergente, a pesar de la advertencia de un productor que pegó la nota “No llamen a este hombre” en la ficha de Hoyle, este gran físico hizo lo posible por aportar pruebas lógicas en contra de la teoría del Big Bang pero en ciencia el experimento tiene la última palabra.


La radiación (luz) que detectaron Arno Penzias y Robert Wilson, a través de radiotelescopios que aves bombardean a diario con lo que ellos llamaron “material dieléctrico blanco” (excremento de pájaro), ofreció una prueba de que el universo es dinámico no estático, después de treinta años de discusiones entre Einstein, férreo enemigo del Big Bang, y Georges Lemaître.


Creo que la pelea será eterna entre estos dos conocimientos (la ciencia y la religión), sin embrago se complementan como nos lo dice Georges Lemaître, autor del nuevo génesis de este universo. Aún tenemos muchas dudas (por ejemplo, ¿qué hubo antes del principio?) pero la idea de que un sistema dure para siempre, con base en las metáforas que surgen de un universo dinámico y no estático, es cada vez más firme.


Raúl Fierro 

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

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lunes, 25 de mayo de 2020

Un mapa para intentar entender la pandemia

San Jerónimo escribiendo (1605)
Caravaggio


La teoría es la joya de la corona de la ciencia o como nos dice Kenneth R. Miller, bióloga celular de la Universidad de Brown: «En ciencia, la palabra teoría no se aplica a la ligera. Esto no significa una corazonada o una suposición. Una teoría es un sistema de explicaciones que une un montón de hechos. No sólo explica estos, sino predice lo que debería encontrarse de otras observaciones y experimentos» [Zimmer, C.In Science, It’s Never ‘Just a Theory’”. Science News-The New York Times. 8 de abril 2016 (en línea, traducción libre)].

Zimmer refuerza lo dicho por la investigadora Miller por medio de una metáfora: la teoría como mapa: «[la teoría] representa un territorio de la ciencia. En lugar de ríos, colinas y pueblos, las piezas del territorio son hechos». También el Dr. Peter Godfrey-Smith, autor del libro Theory and Reality: An Introduction to the Philosophy of Science (Teoría y realidad: una introducción a la Filosofía de la Ciencia), ha usado esta metáfora y añade: «Decir que algo es un mapa no es para decir que es una corazonada […] Es un intento de representar algún territorio.»

¿Cuáles son los hechos con los que se puede dibujar un mapa de la situación actual en México? Académicos desde la Secretaría de Educación Pública imponen un programa de Educación a Distancia. La mayoría de las escuelas, 7 de cada 10 según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, no cuenta con uno o más de los servicios básicos (luz, agua, drenaje, salones dignos entre otros). Menos de la mitad, 4 de cada 10 hogares mexicanos según datos de la página de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuentan con una computadora. Bajo esos hechos el mapa dice que el programa de Educación a Distancia será un fracaso.

Otro hecho: el gobierno que se autonombró de Cuarta Transformación incita a la población a reiniciar actividades, a entrar a una Nueva Normalidad: ¿A quién beneficia esta modificación en el paisaje? Maquiladoras estadounidenses y canadienses no siguen los protocolos de emergencia por la crisis sanitaria. Empresas extranjeras con actividades no esenciales reinician actividades. Los obreros empiezan a morir. La población oaxaqueña reduce sus prevenciones sanitarias contra la pandemia. Empieza un incremento exponencial de casos de COVID-19 en el estado incluso en municipios que se les nombró de la esperanza porque tenían la posibilidad de reiniciar la actividad económica y social desde el 18 de mayo, empezando la Nueva Normalidad (¿para quién o qué grupo?)

Tantos hechos que configuran un mapa, que al verlo cabe preguntarnos: ¿Realmente lo que propone el gobierno mexicano, en vista de los hechos, beneficiará a la clase trabajadora de este país? ¿Se desligó la clase empresarial de la política? ¿Este gobierno es neoliberal? ¿Cuál es la razón de la militarización del país? ¿Por qué algunos grupos políticos que históricamente han denunciado los atropellos y mentiras de gobiernos anteriores ahora callan o prefieren declarar vagamente? Los hechos están ahí, le invito a configurar su mapa, a establecer su teoría.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

domingo, 17 de mayo de 2020

“La ciencia no depende de los métodos sino de las personas”

Fuente: Google Books
Fuente: Google Books

Breve historia de la ciencia

Patricia Fara

Planeta, 2009


En el artículo “Alimentar la mente” de Lewis Carroll se menciona lo siguiente: “¿Reconoces a primera vista a una de las desafortunadas víctimas de una alimentación mental enfermiza? ¿Dudas? Mírala, buscando apresuradamente a su alrededor de una sala de lectura, probando comida tras comida -¡perdón!, libro tras libro- sin asimilar ninguno”. Siguiendo esta analogía de la alimentación mental, Breve historia de la ciencia de Patricia Fara ofrece distintos platillos que nos hacen degustar y asimilar: Orígenes, Interacciones, Experimentos, Instituciones, Leyes, Invisibles y Decisiones; que constituyen la construcción de la Ciencia a lo largo de este tiempo.


Hay varios divulgadores de la ciencia que perciben a esa actividad humana libre de los sabores políticos, sociales y económicos. Disfrutan de su supuesta pureza y se alimentan de ella, engordando su ego. Sin embargo, Patricia Fara, en su libro, nos coloca frente a otra ciencia que llena de anécdotas que se desarrollan bajo un contexto histórico, político y económico. Esa obra es “… una empresa conjunta destinada a llevar los últimos avances académicos a un público más amplio”.


“Quizá la frase ‘ver para creer’ sea cierta, pero eso depende de la forma de mirar”. Patricia Fara ofrece un punto de vista muy amplio del desarrollo histórico de la ciencia. Es algo muy notable que haya dirigido esta obra a un público que ha leído, o bien poco o nada, sobre la historia de la ciencia. A través de anécdotas desmitifica a personajes que “no aparecen porque fuesen científicos, sino [porque] desarrollaron una serie de habilidades que contribuyeron a la actual empresa científica global”. Eso permite abrir la mente de los no expertos en historia de la ciencia hacia una narración que se encuentra influenciada por “la guerra, la política y los negocios”.


“Escribir historia no es conocer los hechos y consignar lo acontecimientos en el orden correcto, también implica reinterpretar el pasado”. Esa reinterpretación la lleva a “la pregunta fundamental más fundamental [que es]: ¿Por qué la ciencia se ha hecho tan importante?”. Patricia Fara nos dice que “la ciencia no depende de los métodos sino de las personas”.


Como ejemplo, en uno de sus platillos, nos hace degustar a la cultura griega como el fundador de la mitología científica, es decir, la creación de héroes de mitos sobre el desarrollo del conocimiento científico, explicando la causa de que adoremos y veamos a ciertos personajes históricos como semidioses de la ciencia, lo cual, dejar en claro que, bajo este sistema, no encontramos en una competencia entre sujetos que se promocionan así mismos como los detentadores de la verdad. También nos dice que la cultura griega aporta otra característica de la ciencia: la utilización del medio abstracto para describir la naturaleza.


En los capítulos siguientes nos ofrece a una ciencia aderezada de situaciones sociales y políticas, lo cual, cierra con el círculo de mitos sobre lo que es la ciencia y hasta donde llega su rango de influencia y poder de credibilidad.


Patricia Fara desmitifica algunas ideas convencionales de la ciencia, gracias a su lectura fácil dedicada al público no experto y su objetivo de no hacer una historia tradicional del desarrollo científico, sino una que se mezcla con los ingredientes sociales y políticos que hacen ver a la ciencia como una construcción del conocimiento no ajeno a los deseos de las personas y los gobiernos.


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla

51 7 50 87

domingo, 10 de mayo de 2020

El cielo donde viven nuestras ideas

La creación de los astros y las plantas (1508-1512)
Miguel Ángel

En una catequesis, una hermana Mercedaria le pregunta a un niño: ¿Dónde está Dios? El niño responde: “Dios está en todas partes”. Prosigue la Mercedaria:

-¿Dios está en el Cielo?
-Sí, Dios está en el Cielo- responde el niño.
-¿Dios está en la Tierra?
-Sí, Dios está en la Tierra.
-¿Dios está en el Infierno?- el niño se queda callado, después de una corta pausa, que para el niño se convierte en una eternidad, la Mercedaria responde- Sí, Dios está en el Infierno, Dios está en todas partes.

El niño queda confundido y decide ser científico. Es más sencillo acertar una verdad sobre las cosas que puedes medir que de las puedes especular. Por un tiempo, el niño está tranquilo, seguro de que las leyes de la Física parecen guardarse en ecuaciones que describen todos los fenómenos de la Naturaleza. Sin embargo el niño conoce a un Físico. Éste empieza a jugar con la mente del niño:

-¿Dónde está el éter?- pregunta el Físico.
-El éter está en todas partes- responde el niño.
-¿El éter está en el Cielo?
-Sí, el éter está en el Cielo porque hay luz en el Cielo.
-¿El éter está en la Tierra?
-Sí, el éter está en la Tierra porque hay luz en la Tierra.
-¿El éter existe sin la luz?- el niño se queda callado, el Físico lo mira de forma compasiva y responde- La luz existe sin el éter porque el éter no existe.

El Físico empieza a hablarle de campos de fuerzas donde yacen sistemas simétricos que se relacionan con las leyes de la conservación de la energía, del momento lineal y angular. Le cuenta la historia del éter: un ídolo que creó el hombre para explicar el comportamiento de la luz que después cayó bajo la gracia y la potencia del campo que formaban la fuerza de la gravedad, el electromagnetismo, la nuclear fuerte y débil. Los dioses de la ciencia, las ideas de los científicos, mueren con el paso del tiempo.

El niño empezó a leer El cielo y el infierno de Emmanuel Swedenborg, en especial, sobre el comportamiento de los tres cielos de Dios: “Hay tres cielos que se distinguen muy claramente entre sí. Hay un cielo central o tercero, un cielo intermedio o segundo y un cielo exterior o primero. Se suceden en este orden y hay entre ellos una mutua relación, semejante a la que existe entre la cabeza o parte superior del cuerpo humano con el torso o parte media y con los pies o parte inferior; o también como las partes alta, media y baja de una casa”. Así comprende que lo divino es un espejo de lo terrenal y viceversa porque el gran aporte de Galileo no fue su fallida batalla contra el sistema ptolemaico sino hacernos ver que las leyes de la física se cumplen tanto el Cielo como en la Tierra. El cielo atmosférico donde se suscitan los fenómenos climatológicos, la aurora boreal y el arcoíris se rige por las mismas leyes del cielo celeste donde vive la Luna, los planetas y las estrellas. Las leyes de la Física, como Dios, está en todas partes. Las leyes de la Física rigen los fenómenos de la realidad tangible (medible). Dios rige la imaginación (las ideas) del hombre como un campo de fuerzas donde viaja la luz divina, la luz del entendimiento. Así ambas conectadas como la cabeza y los pies pero con diferentes funciones de este gran cuerpo que llamamos Universo.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
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Teléfono: 51 7 50 87

sábado, 2 de mayo de 2020

Infancia es destino

Niña con máscara de la muerte (Ella juega sola) (1938)
Frida Kahlo


Durante la Primera Guerra Mundial, las potencias imperialistas (Francia, Inglaterra, Alemania y Rusia) bloquearon económicamente a varios países. Esto provocó una hambruna en Europa que resentían especialmente los niños. Debido a esta situación, después de la guerra y aún con la población infantil en una situación muy vulnerable, la activista social Eglantyne Jebb gestionó en la Sociedad de las Naciones (antecesora de la Organización de las Naciones Unidas) la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños que se realizó el 26 de septiembre de 1924. Al año siguiente la Sociedad de las Naciones estableció un Día Internacional Universal del Niño que ahora cada nación conmemora en diferentes fechas, en el caso de México, se estableció el día 30 de abril y se evoca desde principios del siglo XX.

Antes de la Declaración de Ginebra, el término de la infancia no existía. En novelas como Los miserables de Víctor Hugo y Oliver Twist de Charles Dickens se muestra el abuso hacia los niños que eran tratados como adultos por lo tanto explotados de igual manera, incluso peor. Las características físicas de los niños aunado a la lógica capitalista sobre la propiedad privada, incrementaba el abuso de los patrones de las fábricas incluso de sus padres y otros adultos quienes veían en los infantes una forma de obtener ganancia. Las condiciones durante el naciente capitalismo de finales del siglo XIX, fue una época oscura para el bienestar infantil. ¿Qué tanto ha cambiado esta situación?

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT): «Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos.» Los trabajos peligrosos a los que se refiere la OIT son aquellos que impliquen abuso físico, psicológico y sexual; los que involucren el uso de herramientas peligrosas o la manipulación de cargas pesadas; también los que requieran largas jornadas laborales diurnas y nocturnas. En México, según el infograma “Trabajo infantil en México” que realizó la redacción de El Economista, 2.3 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil de los cuales casi la mitad no reciben sueldo. Que irónico que en México se conmemoren el Día del Niño justo antes del Día del Trabajo.

La crisis de la infancia se agudiza más en esta pandemia. El sistema capitalista los tiene secuestrados. Desde un México que imagina Moctezuma Barragán, titular de la Secretaría de Educación, mandata Educación a Distancia sin tener en cuenta las condiciones de la niñez en México. Los empresarios empiezan a ver un botín en esta infancia secuestrada. La educación, como medio de mejorar sus condiciones de vida, tiene un precio muy alto para los niños de la clase explotada. Los niños en situación en calle cómo podrán quedarse en casa o aquellos que tienen que trabajar para sobrevivir, para mantener a sus familias o por explotación por parte de un sistema que requiere de su sangre para seguir alimentando a las sanguijuelas que juran ser el sostén de la economía.

¿Qué nos ha pasado como sociedad que hemos permitido que la niñez llegue a tales grados de vulnerabilidad? ¿Cómo es posible que los niños no puedan salir a la calle en las ciudades sin verse en peligro? ¿Cómo es posible que permitamos un sistema de valores donde veamos a un niño como un ladrillo más en este muro que sostiene la riqueza de unos cuantos?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
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