jueves, 11 de junio de 2020

Georges Lemaître: el científico-sacerdote

Fuente: https://chile.as.com/


Este año se cumplen más de cinco décadas de una de las pruebas más contundentes contra la idea de que el universo se generó de forma espontánea: el descubrimiento de Arno Penzias y Robert Wilson: la radiación de fondo cósmico de microondas. Esta radiación, que permea todo el universo, es luz remanente del evento que se cataloga como “Big Bang” el cual dio origen a nuestro universo. Esta luz invisible a nuestros ojos, como la que sentimos al poner nuestra mano encima de una fogata, se predijo a partir de las ecuaciones de la relatividad general de Einstein.


La relatividad general dicta que la fuerza de gravedad es consecuencia de una deformación del espacio-tiempo a causa de la masa de un objeto. Es una explicación tan sencilla que se podría ejemplificar de la siguiente manera: Acuéstate sobre tu colchón, pon una canica cerca de tu cuerpo, ésta se desplazará hacia ti, en cierta forma podemos decir que la estás atrayendo, así actúa la gravedad desde la teoría de Einstein. Si el objeto es muy masivo, como nuestro sol, el tiempo “visto” desde un observador en la Tierra, “camina” de forma más lenta que si nos encontramos cerca del Sol.


Un evento que explica la relatividad general es el origen de nuestro universo. Las ecuaciones de esta teoría, nos dice que el universo estuvo concentrado en un punto. Esta interpretación, la hizo un sacerdote jesuita: Georges Lemaître. Sus motivaciones fueron religiosas y éstas se materializaron en una lógica matemática y metodología científica.


Las observaciones astronómicas en la década de los treinta de Edwin Hubble, quien también fue un gran boxeador (sus promotores querían que peleará contra Jack Johnson en ese entonces campeón mundial de pesos pesados), hicieron constatar a los físicos que el universo se expande. El sacerdote-científico Georges Lemaître, quien basó sus suposiciones en las preguntas que arrojaba la filosofía tomista la cual plantea que el universo empezó como un átomo primitivo, encontró en las ecuaciones de Einstein una base teórica-matemática sobre la cual dio forma a sus suposiciones y a los datos experimentales de Hubble. El Papa Pío XII quiso aprovechar este trabajo para apoyar sus ideas religiosas. Lemaître le previno de hacer esto. Para Lemaître la religión y la ciencia tienen diferentes propósitos para el conocimiento, pero se complementaban en una gran cosmovisión: "Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión", dijo Lemaître en una entrevista para The New York Times que se tituló “Dos caminos a la verdad”. El siguiente paso sería convencer a sus colegas científicos de que la teoría era correcta.


El nombre de la teoría del Big Bang se lo designó el físico Fred Hoyle, quien fuera uno de los grandes enemigos de esta teoría. En una serie de conferencias de la BBC como conductor emergente, a pesar de la advertencia de un productor que pegó la nota “No llamen a este hombre” en la ficha de Hoyle, este gran físico hizo lo posible por aportar pruebas lógicas en contra de la teoría del Big Bang pero en ciencia el experimento tiene la última palabra.


La radiación (luz) que detectaron Arno Penzias y Robert Wilson, a través de radiotelescopios que aves bombardean a diario con lo que ellos llamaron “material dieléctrico blanco” (excremento de pájaro), ofreció una prueba de que el universo es dinámico no estático, después de treinta años de discusiones entre Einstein, férreo enemigo del Big Bang, y Georges Lemaître.


Creo que la pelea será eterna entre estos dos conocimientos (la ciencia y la religión), sin embrago se complementan como nos lo dice Georges Lemaître, autor del nuevo génesis de este universo. Aún tenemos muchas dudas (por ejemplo, ¿qué hubo antes del principio?) pero la idea de que un sistema dure para siempre, con base en las metáforas que surgen de un universo dinámico y no estático, es cada vez más firme.


Raúl Fierro 

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca

51 7 50 87

lunes, 25 de mayo de 2020

Un mapa para intentar entender la pandemia

San Jerónimo escribiendo (1605)
Caravaggio


La teoría es la joya de la corona de la ciencia o como nos dice Kenneth R. Miller, bióloga celular de la Universidad de Brown: «En ciencia, la palabra teoría no se aplica a la ligera. Esto no significa una corazonada o una suposición. Una teoría es un sistema de explicaciones que une un montón de hechos. No sólo explica estos, sino predice lo que debería encontrarse de otras observaciones y experimentos» [Zimmer, C.In Science, It’s Never ‘Just a Theory’”. Science News-The New York Times. 8 de abril 2016 (en línea, traducción libre)].

Zimmer refuerza lo dicho por la investigadora Miller por medio de una metáfora: la teoría como mapa: «[la teoría] representa un territorio de la ciencia. En lugar de ríos, colinas y pueblos, las piezas del territorio son hechos». También el Dr. Peter Godfrey-Smith, autor del libro Theory and Reality: An Introduction to the Philosophy of Science (Teoría y realidad: una introducción a la Filosofía de la Ciencia), ha usado esta metáfora y añade: «Decir que algo es un mapa no es para decir que es una corazonada […] Es un intento de representar algún territorio.»

¿Cuáles son los hechos con los que se puede dibujar un mapa de la situación actual en México? Académicos desde la Secretaría de Educación Pública imponen un programa de Educación a Distancia. La mayoría de las escuelas, 7 de cada 10 según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, no cuenta con uno o más de los servicios básicos (luz, agua, drenaje, salones dignos entre otros). Menos de la mitad, 4 de cada 10 hogares mexicanos según datos de la página de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuentan con una computadora. Bajo esos hechos el mapa dice que el programa de Educación a Distancia será un fracaso.

Otro hecho: el gobierno que se autonombró de Cuarta Transformación incita a la población a reiniciar actividades, a entrar a una Nueva Normalidad: ¿A quién beneficia esta modificación en el paisaje? Maquiladoras estadounidenses y canadienses no siguen los protocolos de emergencia por la crisis sanitaria. Empresas extranjeras con actividades no esenciales reinician actividades. Los obreros empiezan a morir. La población oaxaqueña reduce sus prevenciones sanitarias contra la pandemia. Empieza un incremento exponencial de casos de COVID-19 en el estado incluso en municipios que se les nombró de la esperanza porque tenían la posibilidad de reiniciar la actividad económica y social desde el 18 de mayo, empezando la Nueva Normalidad (¿para quién o qué grupo?)

Tantos hechos que configuran un mapa, que al verlo cabe preguntarnos: ¿Realmente lo que propone el gobierno mexicano, en vista de los hechos, beneficiará a la clase trabajadora de este país? ¿Se desligó la clase empresarial de la política? ¿Este gobierno es neoliberal? ¿Cuál es la razón de la militarización del país? ¿Por qué algunos grupos políticos que históricamente han denunciado los atropellos y mentiras de gobiernos anteriores ahora callan o prefieren declarar vagamente? Los hechos están ahí, le invito a configurar su mapa, a establecer su teoría.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

domingo, 17 de mayo de 2020

“La ciencia no depende de los métodos sino de las personas”

Fuente: Google Books
Fuente: Google Books

Breve historia de la ciencia

Patricia Fara

Planeta, 2009


En el artículo “Alimentar la mente” de Lewis Carroll se menciona lo siguiente: “¿Reconoces a primera vista a una de las desafortunadas víctimas de una alimentación mental enfermiza? ¿Dudas? Mírala, buscando apresuradamente a su alrededor de una sala de lectura, probando comida tras comida -¡perdón!, libro tras libro- sin asimilar ninguno”. Siguiendo esta analogía de la alimentación mental, Breve historia de la ciencia de Patricia Fara ofrece distintos platillos que nos hacen degustar y asimilar: Orígenes, Interacciones, Experimentos, Instituciones, Leyes, Invisibles y Decisiones; que constituyen la construcción de la Ciencia a lo largo de este tiempo.


Hay varios divulgadores de la ciencia que perciben a esa actividad humana libre de los sabores políticos, sociales y económicos. Disfrutan de su supuesta pureza y se alimentan de ella, engordando su ego. Sin embargo, Patricia Fara, en su libro, nos coloca frente a otra ciencia que llena de anécdotas que se desarrollan bajo un contexto histórico, político y económico. Esa obra es “… una empresa conjunta destinada a llevar los últimos avances académicos a un público más amplio”.


“Quizá la frase ‘ver para creer’ sea cierta, pero eso depende de la forma de mirar”. Patricia Fara ofrece un punto de vista muy amplio del desarrollo histórico de la ciencia. Es algo muy notable que haya dirigido esta obra a un público que ha leído, o bien poco o nada, sobre la historia de la ciencia. A través de anécdotas desmitifica a personajes que “no aparecen porque fuesen científicos, sino [porque] desarrollaron una serie de habilidades que contribuyeron a la actual empresa científica global”. Eso permite abrir la mente de los no expertos en historia de la ciencia hacia una narración que se encuentra influenciada por “la guerra, la política y los negocios”.


“Escribir historia no es conocer los hechos y consignar lo acontecimientos en el orden correcto, también implica reinterpretar el pasado”. Esa reinterpretación la lleva a “la pregunta fundamental más fundamental [que es]: ¿Por qué la ciencia se ha hecho tan importante?”. Patricia Fara nos dice que “la ciencia no depende de los métodos sino de las personas”.


Como ejemplo, en uno de sus platillos, nos hace degustar a la cultura griega como el fundador de la mitología científica, es decir, la creación de héroes de mitos sobre el desarrollo del conocimiento científico, explicando la causa de que adoremos y veamos a ciertos personajes históricos como semidioses de la ciencia, lo cual, dejar en claro que, bajo este sistema, no encontramos en una competencia entre sujetos que se promocionan así mismos como los detentadores de la verdad. También nos dice que la cultura griega aporta otra característica de la ciencia: la utilización del medio abstracto para describir la naturaleza.


En los capítulos siguientes nos ofrece a una ciencia aderezada de situaciones sociales y políticas, lo cual, cierra con el círculo de mitos sobre lo que es la ciencia y hasta donde llega su rango de influencia y poder de credibilidad.


Patricia Fara desmitifica algunas ideas convencionales de la ciencia, gracias a su lectura fácil dedicada al público no experto y su objetivo de no hacer una historia tradicional del desarrollo científico, sino una que se mezcla con los ingredientes sociales y políticos que hacen ver a la ciencia como una construcción del conocimiento no ajeno a los deseos de las personas y los gobiernos.


Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca

Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla

51 7 50 87

domingo, 10 de mayo de 2020

El cielo donde viven nuestras ideas

La creación de los astros y las plantas (1508-1512)
Miguel Ángel

En una catequesis, una hermana Mercedaria le pregunta a un niño: ¿Dónde está Dios? El niño responde: “Dios está en todas partes”. Prosigue la Mercedaria:

-¿Dios está en el Cielo?
-Sí, Dios está en el Cielo- responde el niño.
-¿Dios está en la Tierra?
-Sí, Dios está en la Tierra.
-¿Dios está en el Infierno?- el niño se queda callado, después de una corta pausa, que para el niño se convierte en una eternidad, la Mercedaria responde- Sí, Dios está en el Infierno, Dios está en todas partes.

El niño queda confundido y decide ser científico. Es más sencillo acertar una verdad sobre las cosas que puedes medir que de las puedes especular. Por un tiempo, el niño está tranquilo, seguro de que las leyes de la Física parecen guardarse en ecuaciones que describen todos los fenómenos de la Naturaleza. Sin embargo el niño conoce a un Físico. Éste empieza a jugar con la mente del niño:

-¿Dónde está el éter?- pregunta el Físico.
-El éter está en todas partes- responde el niño.
-¿El éter está en el Cielo?
-Sí, el éter está en el Cielo porque hay luz en el Cielo.
-¿El éter está en la Tierra?
-Sí, el éter está en la Tierra porque hay luz en la Tierra.
-¿El éter existe sin la luz?- el niño se queda callado, el Físico lo mira de forma compasiva y responde- La luz existe sin el éter porque el éter no existe.

El Físico empieza a hablarle de campos de fuerzas donde yacen sistemas simétricos que se relacionan con las leyes de la conservación de la energía, del momento lineal y angular. Le cuenta la historia del éter: un ídolo que creó el hombre para explicar el comportamiento de la luz que después cayó bajo la gracia y la potencia del campo que formaban la fuerza de la gravedad, el electromagnetismo, la nuclear fuerte y débil. Los dioses de la ciencia, las ideas de los científicos, mueren con el paso del tiempo.

El niño empezó a leer El cielo y el infierno de Emmanuel Swedenborg, en especial, sobre el comportamiento de los tres cielos de Dios: “Hay tres cielos que se distinguen muy claramente entre sí. Hay un cielo central o tercero, un cielo intermedio o segundo y un cielo exterior o primero. Se suceden en este orden y hay entre ellos una mutua relación, semejante a la que existe entre la cabeza o parte superior del cuerpo humano con el torso o parte media y con los pies o parte inferior; o también como las partes alta, media y baja de una casa”. Así comprende que lo divino es un espejo de lo terrenal y viceversa porque el gran aporte de Galileo no fue su fallida batalla contra el sistema ptolemaico sino hacernos ver que las leyes de la física se cumplen tanto el Cielo como en la Tierra. El cielo atmosférico donde se suscitan los fenómenos climatológicos, la aurora boreal y el arcoíris se rige por las mismas leyes del cielo celeste donde vive la Luna, los planetas y las estrellas. Las leyes de la Física, como Dios, está en todas partes. Las leyes de la Física rigen los fenómenos de la realidad tangible (medible). Dios rige la imaginación (las ideas) del hombre como un campo de fuerzas donde viaja la luz divina, la luz del entendimiento. Así ambas conectadas como la cabeza y los pies pero con diferentes funciones de este gran cuerpo que llamamos Universo.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

sábado, 2 de mayo de 2020

Infancia es destino

Niña con máscara de la muerte (Ella juega sola) (1938)
Frida Kahlo


Durante la Primera Guerra Mundial, las potencias imperialistas (Francia, Inglaterra, Alemania y Rusia) bloquearon económicamente a varios países. Esto provocó una hambruna en Europa que resentían especialmente los niños. Debido a esta situación, después de la guerra y aún con la población infantil en una situación muy vulnerable, la activista social Eglantyne Jebb gestionó en la Sociedad de las Naciones (antecesora de la Organización de las Naciones Unidas) la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños que se realizó el 26 de septiembre de 1924. Al año siguiente la Sociedad de las Naciones estableció un Día Internacional Universal del Niño que ahora cada nación conmemora en diferentes fechas, en el caso de México, se estableció el día 30 de abril y se evoca desde principios del siglo XX.

Antes de la Declaración de Ginebra, el término de la infancia no existía. En novelas como Los miserables de Víctor Hugo y Oliver Twist de Charles Dickens se muestra el abuso hacia los niños que eran tratados como adultos por lo tanto explotados de igual manera, incluso peor. Las características físicas de los niños aunado a la lógica capitalista sobre la propiedad privada, incrementaba el abuso de los patrones de las fábricas incluso de sus padres y otros adultos quienes veían en los infantes una forma de obtener ganancia. Las condiciones durante el naciente capitalismo de finales del siglo XIX, fue una época oscura para el bienestar infantil. ¿Qué tanto ha cambiado esta situación?

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT): «Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos.» Los trabajos peligrosos a los que se refiere la OIT son aquellos que impliquen abuso físico, psicológico y sexual; los que involucren el uso de herramientas peligrosas o la manipulación de cargas pesadas; también los que requieran largas jornadas laborales diurnas y nocturnas. En México, según el infograma “Trabajo infantil en México” que realizó la redacción de El Economista, 2.3 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil de los cuales casi la mitad no reciben sueldo. Que irónico que en México se conmemoren el Día del Niño justo antes del Día del Trabajo.

La crisis de la infancia se agudiza más en esta pandemia. El sistema capitalista los tiene secuestrados. Desde un México que imagina Moctezuma Barragán, titular de la Secretaría de Educación, mandata Educación a Distancia sin tener en cuenta las condiciones de la niñez en México. Los empresarios empiezan a ver un botín en esta infancia secuestrada. La educación, como medio de mejorar sus condiciones de vida, tiene un precio muy alto para los niños de la clase explotada. Los niños en situación en calle cómo podrán quedarse en casa o aquellos que tienen que trabajar para sobrevivir, para mantener a sus familias o por explotación por parte de un sistema que requiere de su sangre para seguir alimentando a las sanguijuelas que juran ser el sostén de la economía.

¿Qué nos ha pasado como sociedad que hemos permitido que la niñez llegue a tales grados de vulnerabilidad? ¿Cómo es posible que los niños no puedan salir a la calle en las ciudades sin verse en peligro? ¿Cómo es posible que permitamos un sistema de valores donde veamos a un niño como un ladrillo más en este muro que sostiene la riqueza de unos cuantos?

Raúl Fierro 
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 25 de abril de 2020

Ciencia y la necesidad de clase

Ataúd campesino (1895)
Aleksander Gierymski

Entre los científicos reaccionarios y ortodoxos, existe un filósofo de la ciencia que les causa un desasosiego que a veces los lleva a la rabia: Paul Feyerabend. Discípulo de Karl Popper y condiscípulo de Imre Lakatos, dos de los grandes filósofos de la ciencia que trataron de rescatar la objetividad del sistema científico occidental, Feyerabend se rebela contra esas posturas y postula el anarquismo epistemológico.

«Lo que los racionalistas clamando por la objetividad y la racionalidad intentan vender es una ideología tribal propia», nos dice Feyerabend. Este filósofo deja a un lado la dimensión racional de la ciencia y dice que hay otros dos campos a considerar: el histórico y el cultural. La verdad en la ciencia depende en gran medida de las circunstancias sociales y económicas en las que se desarrollan los científicos.

Se nos dice en el artículo “La epistemología según Feyerabend” de Ulises Toledo Nickels: «…sólo se podría adjudicar una calidad superior [de uno de los estilos cognitivos] si arbitrariamente se opta por las pautas de evaluación de uno de ellos y, a continuación, se aplican tales criterios a los estilos alternativos […] el procedimiento garantizaría el triunfo del modo de conocer que se ha privilegiado, es decir: del que avala el poder y que, no necesariamente, es verdadero.» ¿Cuáles son las pautas de evaluación de la ciencia para considerar una verdad y cuáles son las limitaciones de esas pautas de evaluación? La crítica que hacen los científicos ortodoxos y reaccionarios hacia otras formas de conocimiento, no lo hacen pensando en las limitaciones de sus herramientas de evaluación sino en sus referentes de creencias y responden a las necesidades que dicta el sistema económico en el que se encuentran inmersos: ¿Qué clase aprovechará el constructo científico, el conocimiento que debería ser universal y gratuito?

La estrategia “Quédate en casa” que sigue hoy el gobierno mexicano, no ha resultado en zonas de pobreza y pobreza extrema, como lo muestra la crónica de Santiago Arau [Ramírez Vega, N. “En las colonias pobres la vida continúa: Santiago Arau”. El Universal. 19 de abril 2020 (en línea)], ya que dicha estrategia surgió de científicos sociales que piensan en resolver la realidad de la clase en el poder: los dueños de los monopolios de sectores estratégicos de la economía. La industria camina, no gracias la inversión privada, sino al tiempo de vida que le dedica la clase explotada para que se siga produciendo riqueza y conocimiento.

«Históricamente, los modos de percibir que consolidan una noción de la realidad y una racionalidad correspondiente, han logrado imponerse frente a otras percepciones equivalentes, cuando ciertos grupos sociales han logrado dominar a otros grupos que poseían ideologías inconmensurables» [ibid. Toledo Nickels]. Si bien ha habido un cambio en el control de la política científica, este nuevo grupo de poder que se encuentra en el CONACYT aún está muy lejos de enfocarse en resolver las necesidades de quienes producen la riqueza del mundo: la clase obrera, los campesinos pobres y los explotados que tiene que salir de sus casas cada día para poder sobrevivir en este capitalismo salvaje. La lucha entre los dos grupos de la élite científica en México, no es una lucha científica sino política, donde uno u otro exterminarán a sus miembros se según las necesidades del sistema capitalista. Esto los llevara a un acuerdo que satisfará la ambición de algunos de los personajes de estos dos grupos en pugna, así como las líneas de investigación acordes a la construcción de un conocimiento útil para mejorar los medios de producción que están en manos de los empresarios extranjeros y nacionales.

Nos dice Feyerabend: «Vivir es un oficio que solo puede ser comprendido por los que lo practican.» Quién más sabe de la vida y sus problemas emergentes y urgentes que la clase que en este momento mueve la economía del mundo, la clase que está en las calles en este momento y que necesita soluciones acordes a sus necesidades.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

sábado, 18 de abril de 2020

La opinión en tiempos de crisis

El pensador (1902)
Auguste Rodin

La maldición del periodista es la de opinar sobre un tema en el que no es experto. Generalizo: la maldición del que opina radica en que realizamos ese acto sin ser expertos en el acontecimiento. Todos tenemos una opinión porque sabemos algo sobre ese asunto. La opinión surge de la necesidad del saber, de tratar de entender para predecir y tomar precauciones. Ésta fluye aún más en tiempos de emergencia, cuando nos enfrentamos a algo nuevo.

En el diálogo platónico Teeteto, Sócrates caracteriza la opinión de la siguiente manera:

«Sócrates: […] hemos adelantado lo suficiente como para no buscarlo [el saber] de ninguna manera en la percepción [los sentidos cerebrales y las emociones], sino en aquella otra actividad que desarrolla el alma cuando se ocupa en sí misma y por sí misma lo que es.
Teeteto: Yo creo, Sócrates, que esta actividad del alma se le llama opinar.»

Esta ocupación del alma, en términos materialistas, es el trabajo de la mente. La mente de un ser se conforma de todos los referentes teóricos (conceptos), artísticos (espíritu), empíricos (experiencia) y religiosos (creencias) que la sociedad ofrece. Por lo tanto todas las mentes pueden manifestar su opinión porque saben algo, si lo que manifiestan es verdadero o falso es otro asunto.

Una opinión verdadera es más útil que una falsa, así de trivial es saber qué opiniones tomar en cuenta. Una opinión verdadera viene siempre de una persona sabia: ¿Acaso para recuperar la salud le pediríamos opinión a un mecánico, un abogado o un escritor? ¿Acaso para arreglar un motor pediríamos la opinión de un médico, un maestro o un campesino? ¿Acaso para los consejos sobre la vida le pediríamos opinión a un niño de tres años? La medida de las cosas debe ser la del más sabio. Es sabio quien ha experimentado y reflexionando sobre el asunto por un largo tiempo. Nos dice Sócrates en el Teeteto: «… la opinión falsa es una opinión errónea que se produce cuando alguien confunde en su pensamiento dos cosas, ambas existentes, y dice que una es la otra.» ¿Cuántas veces hemos oído a los periodistas confundir las estimaciones con datos exactos o dar como infalible un método sobre un asunto tan complejo como el que padecemos? Por eso para sacar provecho de la opinión de un sabio debemos aprender a preguntar y para realizar cuestionamientos hay que tener claro los conceptos básicos del acontecimiento que queremos analizar.

Es difícil hacer cambiar a una persona de opinión porque es decir que lo que piensa está mal, es como amputar una parte de su alma según la definición socrática de opinión. Por ello un método más plausible para el diálogo es cuestionar primero los conceptos que maneja la persona: ¿qué entiende por virus?, ¿cómo cree que funciona el método centinela?, ¿cómo compara esta situación con la del virus AH1N1? En las preguntas se encontrarás su ideología del ser. En la pregunta se encuentran los conceptos que maneja el individuo, con qué los relaciona y hasta donde puede llegar su razonamiento.

En la escuela nos enseñan las respuestas, pero lo que deberíamos aprender es a preguntar. Armar una hipótesis es el primer paso en el método clásico de la ciencia y ésta surge de una pregunta. Ahora en este acontecimiento emergente, nos estamos enfrentando con algo que es nuevo. Buscamos respuestas antes de las preguntas y creo que deberíamos cuestionar por cada afirmación que se nos haga, no a través de nuestro supuesto saber sino por medio de lo que ignoramos: ¿Cuál es el plan de rescate para los trabajadores? ¿Qué escenarios prevén para la situación social y económica de los explotados? ¿Cuál es la razón de que exista un rescate para los grandes empresarios y no para los trabajadores? Explorar un nuevo paisaje, a veces nos hace caminar en círculos, pero al final siempre nos hace crecer en el conocimiento, en prever un futuro mejor para quienes realmente mueven el mundo y producen sus riquezas: aquellos que no pueden quedarse en casa.

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87