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lunes, 21 de enero de 2019

El gen vasconcelista

Bandera del EZLN


El sistema educativo mexicano, que José Vasconcelos configuró hace más de noventa años, trae consigo información antiindígena así como una tendencia hacia el fascismo (ideología que se volvió fundamental en el pensamiento vasconceliano). La educación de nuestros abuelos, la de nuestros padres y la nuestra es de herencia vasconceliana. ¿Es posible que debido a este gen vasconceliano que tenemos cada mexicano, tendamos a identificar a cualquier movimiento indígena como un retroceso para el progreso de la nación o simplemente lo releguemos a una curiosidad?

El investigador Agustín Jacinto Zavala cita algunas palabras de Vasconcelos: «El peligro no es, claro está, que México vuelva a lo indígena. No tiene para ello fuerza el indio, ya que abandonadas a sí mismas las clases indígenas, volverían a la choza de palma» [Jacinto Zavala, A. (2002). “Las etnias y la cultura mexicana en José Vasconcelos”. Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad. Vol. XXIII. Pág. 91 (México, 2002)]. En el artículo que cité, Jacinto Zavala hace una reflexión sobre el pensamiento vasconceliano y cómo éste fue la base para un nacionalismo que pretendía ser moderno (copia del modelo europeo). En el texto se puede observar como el conocimiento indígena, desde el punto de vista de Vasconcelos, es inocuo, es decir, que no afectaría el desarrollo histórico, social y económico de México.

«La celebración del 25 aniversario del levantamiento armado del EZLN no es la puesta en escena de un movimiento social. Es muestra de potencia de una fuerza político-militar con orden, disciplina, cohesión, destreza, capacidad logística, base social, mando y control del territorio» [Hernández N., L. “Bertolucci en la Lacandona”. La Jornada. 8 de enero de 2018 (en línea)]. El zapatismo es la antítesis vasconceliana, es la antítesis del pensamiento homogéneo de nación que busca la clase burguesa y que se contrapone a sus intereses.

Cabe destacar que el movimiento zapatista genera una organización diferente y por lo tanto peligrosa para este Estado. Se puede decir que tiene un carácter genuinamente popular ya que surge desde «las “más bajas capas” sociales, aplastadas por el yugo y la explotación, levantáronse por propia iniciativa, estamparon en todo el curso de la revolución el sello de sus reivindicaciones, de sus intentos de construir a su modo una nueva sociedad en lugar de la sociedad vieja que querían destruir.» [Lenin, V. I. El Estado y la revolución. Fundación Federico Engels (España, 2009)] ¿Es posible negar que el movimiento zapatista, a pesar de que se desarrolla en un limitado espacio y con una pequeña masa movilizada, ha sustituido el aparato del Estado, que sirve a los intereses empresariales por una organización completamente diferente? Los caracoles (comunidades zapatistas) construyen otro tipo de organización y generan otro conocimiento que se ha reforzado con seminarios y coloquios, festivales de arte, escuelitas y exhibiciones fílmicas. Esto les ha permitido resistir a pesar de las burlas y las descalificaciones que se lanzan en base al prejuicio y la falta de información.

El gen vasconcelista, la herencia educativa posrevolucionaria, se activó en las opiniones de una parte de los mexicanos a causa del comunicado del subcomandante zapatitsa Moisés. Por eso no es increíble que algunos intelectuales hagan comentarios contra esa postura: «Como he señalado, hoy la rebelión armada no sólo es irracional sino suicida, considerando el descomunal poderío económico-bélico y el nivel de sofisticación alcanzado por las tecnologías de guerra» [Toledo, V. M. “El esplendor de AMLO y el ocaso del EZLN”. La Jornada. 15 de enero de 2019 (en línea)]. Ante tal frase, que pide a paz, siempre cabe preguntarse “¿paz para quiénes?” Existen ejemplos históricos de posiciones “pacifistas” que han terminado en guerras imperialistas. Uno de esos es el de Rosa de Luxemburgo a quien socialdemócratas, aliados con el naciente nazismo, entregaron a las fuerzas policiales para mantener la “paz” y el “progreso” de la sociedad alemana que al final terminó en la boca de la serpiente fascista que terminó asfixiando a su clase obrera y devorando millones de vidas. ¿Acaso aquellos, quienes defienden a la Guardia Nacional y los megaproyectos, no están entregando a la tortura, al asesinato y al exterminio al movimiento zapatista con los mismos argumentos que los socialdemócratas alemanas entregaron a la Liga Espartaquista que fue la única oposición real contra el nazismo?

Raúl Fierro
Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4 San Sebastián Tutla, Oaxaca
51 7 50 87

martes, 11 de octubre de 2016

Huesos, vasijas y dioses antiguos

Cráneo cubierto por turquesa. Monte Albán V.
Fuente: Wikipedia

Raúl Fierro*

El día 27 de septiembre se les invitó a miembros de la Casa de las Ciencias de Oaxaca (CaCiO) a participar en un taller de arqueología que Itzel Velasco, investigadora del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH), coordina en la sala de lectores del exconvento de Santo Domingo. “Se llama sala de lectores porque los dominicos venían a leer en este lugar. Los novicios venían a dejarles los libros a este lugar a los frailes pero no sabemos aún dónde se localizaba la biblioteca del exconvento”, nos comentaba la arqueóloga Velasco mientras caminábamos sobre uno de los patios empedrados hacia los arcos de la entrada de la sala de lectores.

En el pasillo se encontraban tres cajas de medio metro de profundidad (tal vez unos centímetros más profundas) y de un metro veinte de lado. Estaban llenas de arena. Al frente de las cajas se encontraba una mesa con ocho sillas en forma de arco frente a ella. Sobre la mesa algunas palas de plástico, brochas y libros de arqueología. Los miembros de la CaCiO se sentaron en las sillas y la arqueóloga empezó el taller. Nos decía que el museo no tiene área lúdica y que ella creó este taller para mostrar a los niños y uno que otro adulto, a sensibilizarse sobre el trabajo de la arqueología y su importancia. También dijo que otro público-meta son los maestros de tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria para que estos lo reproduzcan en sus escuelas y puedan complementar sus clases de historia. Mientras nos decía esto, la arqueóloga Velasco tomó una tabla con diversos dibujos. Cada uno representaba una civilización indígena: azteca, chichimeca, huasteca, zapoteca, mixteca entre otras. Nos pedía identificar cada uno mientras explicaba algunas curiosidades: “Poco sabemos de los mixtecos de la costa o los vestigios arqueológicos en la Sierra Norte de Oaxaca”. También nos explicaba de los barrios zapotecas en Teotihuacán, las migraciones mixtecas y zapotecas al valle de México, asentamientos que no son abiertos al público pero fueron centros muy importantes para los indígenas entre otros datos. Esta movilidad mesoamericana, que se nos mostró muy activa, dio lugar a diferentes expresiones culturales y organizaciones sociales. La migración como catalizador del conocimiento y el desarrollo de las civilizaciones.

Después de esa breve explicación, nos preguntó ¿qué hace un arqueólogo? Nos contestó a partir de lo que hace el INAH. Esta institución se encarga de la investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de la nación con el fin de fortalecer la identidad y memoria de la sociedad que lo detenta. También nos explicó que debido a su carácter de preservar la historia de una nación, el trabajo del arqueólogo es un trabajo institucional. Un arqueólogo es un investigador que conserva e interpreta lo que identifica y da una guía sobre la identidad de una nación.

¿Cuáles son los pasos de un arqueólogo para lograr un permiso para excavar y después interpretar los significados y simbolismo de restos arqueológicos? Primero, antes de excavar en algún asentamiento, se realiza una investigación documental (libros, documentos antiguos u otras investigaciones) para poder dar sustento a que en el lugar, donde se sospeche hay un asentamiento, pueda un arqueólogo explorarlo. Después de eso el arqueólogo debe explorar a pie el lugar, tomando fotografías, ofreciendo pruebas, a un consejo del INAH, de la existencia de objetos de importancia histórica. Después que se aporten las pruebas y el consejo las acepte, el arqueólogo podrá realizar excavaciones. Durante la excavación se hará un registro de lo que se encuentre (con su informe respectivo al INAH), se realizará un análisis de lo que se halle para saber su antigüedad, se hará una interpretación bajo el contexto del lugar y los datos que se recabaron del análisis para finalmente publicar los resultados. El trabajo del arqueólogo es arduo y se comprende, a partir de este taller, el porqué de muchos sitios arqueológicos no se abren al público o no se han explorado: “Hay muy pocos arqueólogos en México”, comenta Itzel Velasco.

Después de estas explicaciones, nos fuimos sobre las cajas y empezamos a jugar al arqueólogo. Excavamos y encontramos cráneos, figurillas de dioses antiguos y estatuillas de jaguar. Analizamos e interpretamos bajo la guía de Itzel Velasco. Aprendimos una manera de transmitir, a los niños y jóvenes, la importancia del arduo trabajo de interpretar y conservar la historia.

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

Correo electrónico: trinofiesa@gmail.com