viernes, 30 de septiembre de 2016

Voces que vuelan

Churchill usando la radio para alentar a los ciudadanos ingleses en la Segunda Guerra Mundial
Fuente: BBC

Raúl Fierro*

El 14 de septiembre se festejó el Día del locutor. La radio como medio de comunicación ha sido vital en este estado donde sus relieves han obstaculizado la comunicación a través de los medios impresos. ¿Puede decirse que en Oaxaca, la radio es el medio de comunicación que más se utiliza? Dentro de este territorio existen diversas radios comunitarias que conforman una resistencia cultural. La página electrónica de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) de México (www.amarcmexico.org) tiene un directorio de algunas. Según la AMARC, en el país existen veinte radios comunitarias y veinticuatro en proceso de registro. En Oaxaca hay cuatro (Calenda en la comunidad de San Antono Castillo Velasco, Nahndiá en Mazatlán Villas de las Flores, Jénpoj en Santa María Tlahuitoltepec Mixe y Zaachila en el Valle de Zaachila) y una en proceso de registro (La voz de Güila en Güila). La radio es un medio donde se informa a la gente para que tome la decisión que más le convenga en una situación política, social, económica u otros asuntos de su localidad. Por lo anterior el locutor, aquel que comunica y tiene contacto con los problemas del pueblo, tiene un peso importante en la sociedad.

La radio se transmite a través de ondas radio (de ahí su nombre), es decir, ondas electromagnéticas (luz) que, invisible a nuestros ojos, atraviesan todo el espacio incluso el vacío. Como toda onda, consta de dos partes frecuencia (a qué velocidad vibran) y amplitud (qué tan largas son), sintonizando esos dos factores obtenemos dos tipos de señales: la frecuencia modulada (FM) y la amplitud modulada (AM). Las ondas de radio las capta una antena que recibe las ondas electromagnéticas y las conduce a los transistores (aparatos que reciben una señal y transmiten otra), los transistores transforman esa luz invisible en sonido. Ondas invisibles que atraviesan nuestros cuerpos y, a través de un aparato que las capta y perturba su frecuencia o su amplitud hasta el punto de hacer vibrar las moléculas de aire que hay a nuestro alrededor, dan lugar al sonido. ¿Quién fue el inventor de este aparato?

En la historia de las cosas, desde una postura individualista y egocéntrica (que es como el sistema actual pretende que pensemos), éstas tienen un sólo padre o madre. Desde el punto de vista de lo colectivo la radio tiene varios. Desde la concepción teórica de Maxwell que nos explica que la luz es una onda electromagnética que permea todo el espacio incluso el vacío; llegando a la comprobación de este teoría con el experimento de Hertz quien transmitió chispas a través de su habitación, pasando por Tesla que imaginaba un mundo inalámbrico donde la luz invisible a nuestros ojos fuera la protagonista, finalizando con el descaro empresarial de Marconi quien utilizó las ideas de Maxwell, Hertz y Tesla, sin dar crédito a ninguno, para dar lugar a la industria de la radio; la radio tiene una historia de más de 150 años y es un invento colectivo. Aunque la historia oficial le da el crédito a Marconi (siempre se la da a quien comercializa una idea), un punto de vista social nos dice que es producto de un proceso histórico. ¿Cuántas veces se nos cuenta la historia de las cosas como productos individuales cuando en realidad son un proceso histórico lleno de personas que piensan en el bienestar social y en la búsqueda del conocimiento más allá de sus intereses egoístas? La radio es comunitaria, como el conocimiento, y quien pretenda explotarla para satisfacer sus ambiciones egocéntricas va en contra del espíritu de la radio, de la sociedad.

En la capital oaxaqueña, el poder de la radio se demuestra en la política. Por ejemplo los locutores de la radio oaxaqueña se han hecho presidentes municipales o funcionarios públicos, lo cual sería lógico ya que la radio es parte esencial para comprender y comunicarse con el pueblo ¿quién más cerca del pueblo que aquel que los oye y les da voz? Lastimosamente hay conductores en la radio oaxaqueña, sobre todo en la capital donde lo comunitario pierde fuerza, que obedeciendo a su patrones o alguna transnacional que les paga para hablar de ella, a través de mentiras meten su veneno como víboras a las mentes del trabajador oaxaqueño esclavizado por la propina del turismo. ¿Cómo tener el descaro de transmitir una información que confunde al pueblo oaxaqueño?, ¿cómo saber que puedes ayudar a tu prójimo para que tome la mejor decisión y decides vender su decisión al mejor postor para satisfacer tus deseos carnales? Estos locutores de radio deberían tener en cuenta el poder de su voz para cumplir con compromisos sociales no individuales. Oaxaca merece mejores locutores, la gran historia de la radio merece mejores representantes.

*Casa de las Ciencias de Oaxaca
Camino Nacional 4, San Sebastián Tutla, Oaxaca
Teléfono: 51 7 50 87

Correo electrónico: trinofiesa@gmail.com

domingo, 5 de junio de 2016

El olor de la opresión

Gassed (1919). John Singer Sargent.
Fuente: Wikipedia.

El infierno se encuentra sobrepoblado, los débiles de espíritu yacen sobre el suelo. Aquellos que no se doblegan ante la atrocidad, caminan entre los caídos. Esos que andan, a pesar de la desgracia circundante, son los fuertes de espíritu que están ciegos a causa de los gases irritantes que inundan el averno, armas de los demonios para amedrentar la voluntad humana. Lo anterior me viene a la mente cuando veo el cuadro Gassed (Gaseado) de John Singer Sargent. En el cuadro se puede observar un grupo de soldados con los ojos envueltos en vendas. En segundo plano se ve un segundo grupo en igual situación. Ambos, caminan entre sus compañeros heridos o muertos, es difícil distinguir el estado de los caídos, lo único que sabemos es que de una u otra forma representan la rendición. Los que andan perdieron la vista a causa de un arma que se inventó durante la Primera Guerra Mundial (PMG): los gases lacrimógenos.

La PMG se caracterizó, entre otras cosas, por ser una guerra de trincheras. El frente francés encaró al alemán desde una franja de kilómetros de longitud. Soldados franceses y alemanes se disparaban sin salir de sus trincheras. Hubo bajas de ambos lados pero no hubo avance de ningún frente. La solución que se encontró fue gasear las trincheras para que el miedo, el dolor y la confusión hicieran salir a los soldados de su puesto. Los primeros gases que se utilizaron en la guerra, no eran letales pero sí dañinos. El primer gas lacrimógeno se hizo de bromuro de xililo (C8H9Br) que es una molécula que se representa en química como una serie de anillos de carbono e hidrógeno que al final se conecta con bromo que en estado líquido es peligroso para el tejido humano y sus vapores irritan los ojos y la garganta. El bromo se utiliza como detector de compuestos orgánicos (carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno), sedante o el revelado de fotografías.

Durante el desarrollo de la PMG, las armas gaseosas se fueron convirtiendo en letales. Los gases lacrimógenos se dejaron en segundo plano o como elemento persuasivo. En la actualidad se utilizan dos compuestos para hacer gases lacrimógenos: el gas CS y el bromuro de bencilo.

La estructura química del bromuro de bencilo es muy parecida al bromuro de xililo, lo cual, implica que causa efectos similares: irritación de garganta y ojos pero con la diferencia que el punto de fusión (congelamiento) del bromuro de bencilo es mucho más bajo que el de xililo, es decir, mantiene en un mayor rango de temperatura su estado gaseoso, esencial para que reaccione con el cuerpo.

El otro componente irritante que se utiliza hoy en día es el gas SC que se le nombra así por los apellidos de los investigadores estadounidenses Ben Corson y Roger Stoughton, creadores del gas en 1928. El nombre químico del gas es orto-clorobenzilideno malononitrilo (C10H5ClN2) que, si se observa bien su fórmula química, tiene la misma estructura que los gases de bromuro pero con la diferencia que al final de su anillo tiene cloro y nitrógeno. El cloro es un compuesto altamente tóxico que en la PMG se utilizó como componente en la segunda generación de gases de guerra, los letales. Según el artículo “El uso de las armas químicas: conduciendo una investigación usando elementos epidemiológicos” (“The Use of Chemical Weapons: Conducting an Investigation Using Survey Epidemiology”, sin traducción al español) del investigador Howard Hu que se publicó en la Revista de la Asociación Americana de Medicina (JAMA por sus siglas en inglés) se menciona que el gas SC, aunque que se le clasifique como arma no letal, causa severos daños en los pulmones así como en el corazón y el hígado, además recalca en su artículo: “El uso de armas químicas en un conflicto representa una violación del derecho internacional, así como una grave violación de los derechos humanos. Investigar las alegaciones de su uso a menudo es difícil.” ¿Por qué será tan complicado investigar sobre los testimonios de su uso?

Ahora que en México nos encontramos en un infierno que se provocó gracias a las decisiones del gobierno mexicano y que para aplacar el mal humor social que ocasionaron, mandan a sus demonios a lanzar gases para amedrentar la voluntad humana, pregunto: ¿cómo justificar el uso de un arma de guerra contra la población?, ¿acaso piensan gasear el mal humor social hasta que no puedan verlo?, ¿qué lectura da un gobierno que utiliza métodos de guerra?

Raúl Fierro

Casa de las Ciencias de Oaxaca
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